| La
agricultura biológica es un concepto nuevo y diferente
al de la agricultura tradicional; es creativa, científica,
avanzada y permite la solución de graves problemas
ambientales, sanitarios y sociales, producidos por el
desequilibrio que supone la contaminación del suelo.
La agricultura ecológica no usa agroquímicos,
ahorrando dinero al productor, que utiliza para la fertilización
de los cultivos los subproductos de la finca. Este tipo
de agricultura logra, por ejemplo, que una plantación
de lechuga u otra verdura no necesite químicos
para controlar las plagas, sino que sembrando a su alrededor
otra planta se haga un control biológico de las
plagas mejorando la salud de productores y consumidores.
Al evitar biocidas y otros productos tóxicos, se
mejora la calidad alimentaria.
En los últimos años, estamos asistiendo
a un desarrollo de la agricultura ecológica al
que ha contribuido la creciente toma de conciencia por
parte de los consumidores de las cuestiones relacionadas
con la seguridad alimentaria y los problemas medioambientales.
Aunque en 2000 sólo representaba el 3 % del total
de la superficie agrícola útil de la Unión
Europea, la agricultura ecológica se ha convertido
de hecho en uno de los sectores agrarios más dinámicos
dentro de la Unión Europea. Entre 1993 y 1998,
dicho sector creció anualmente alrededor de un
25 % y se estima que, desde 1998, su desarrollo se ha
cifrado en un 30 % anual.
Desde la entrada en vigor de la legislación comunitaria
sobre agricultura ecológica en 1992, se cuentan
por decenas de miles los productores que han optado por
este sistema de producción, como consecuencia del
mayor conocimiento por parte de los consumidores de los
productos derivados del cultivo ecológico, y de
una demanda creciente de los mismos.
Grandes beneficios
El crecimiento del sector de la agricultura ecológica
está ofreciendo ya claramente nuevas oportunidades
de empleo en ámbitos tales como la producción,
la transformación y los servicios afines. Además
de las ventajas de tipo ambiental, estos sistemas de producción
agrícola pueden aportar importantes beneficios
en términos económicos y de cohesión
social de las zonas rurales. Las aportaciones financieras
y otros incentivos concedidos a los agricultores para
su conversión a la producción ecológica
tienen por objeto contribuir a un desarrollo adicional
del sector y apoyar a las empresas conexas lo largo de
toda la cadena agroalimentaria.
La agricultura ecológica se convierte también
en una elección para los consumidores, pues la
manipulación genética de los alimentos que
cada vez es mayor, causa pánico entre la población,
lo que conlleva a la búsqueda de alternativas más
sanas a la hora de elegir qué tipo de alimentos
queremos consumir.
Hace unos años era difícil obtener productos
ecológicos fuera de los comercios especializados
o de los mercados locales, en cambio, hoy en día,
dichos productos se encuentran a disposición de
los consumidores en los estantes de las mayores cadenas
de supermercados en toda Europa. Aunque estos alimentos
tratados ecológicamente suelen ser más costosos
que los habituales, al cabo de los años crece el
numero de consumidores ávidos de calidad y salud
a la hora de alimentarse.
Los productos biológicos no resultan más
caros para la economía doméstica, pues protegen
mejor la salud de la familia y, además, su contenido
en nutrientes por unidad de peso es superior al de los
convencionales, por ello cubren mejor las necesidades
con menor cantidad que los otros.
Según datos oficiales, el 60% de las enfermedades
degenerativas está relacionado con la comida. El
consumo generalizado de alimentos biológicos, supondría
un gran ahorro tanto para las familias como para los sistemas
sanitarios de los gobiernos.
Ventajas representativas
· Produce alimentos saludables, ricos en nutrientes
y sabrosos.
· Protege la salud de los agricultores.
· Fertiliza la tierra y frena la desertificación.
· Favorece la retención del agua y no contamina
los acuíferos.
· Fomenta la biodiversidad.
· Mantiene los hábitats de los animales
silvestres.
· No despilfarra energía.
· Preserva la vida rural y la cultura campesina.
· Es socialmente más económica.
· Permite una verdadera seguridad alimentaria.
· Impulsa la creación de puestos de trabajo.
· Devuelve al campesino la gestión de sus
tierras, sin dependencias.
Legislación a favor
Actualmente existe una reglamentación que garantiza
la autenticidad de los métodos de producción
agrícola ecológica y que se ha ido desarrollando
hasta formar un amplio marco regulador que abarca desde
el cultivo y la cría de ganado ecológicos
hasta el etiquetado, la transformación y la comercialización
de los productos derivados de la agricultura ecológica.
Dichos Reglamentos regulan asimismo las importaciones
de productos ecológicos en la UE.
El primer Reglamento sobre producción agrícola
ecológica [Reglamento (CEE) nº 2092/91] data
de 1991 y, desde su entrada en vigor en 1992, son muchos
los agricultores europeos que han optado por este método
de producción. Los productores que deseen obtener
un reconocimiento oficial de sus métodos de producción
ecológica deben respetar un periodo de conversión
de dos años, como mínimo, antes de la siembra,
en el caso de los cultivos anuales, y de tres años
en el caso de los cultivos vivaces.
En Agosto de 1999, mediante el Reglamento (CE) nº
1804/1999, se adoptaron disposiciones relacionadas con
la producción, el etiquetado y el control de las
especies ganaderas más importantes (ganado vacuno,
ovino, caprino, equino y aves de corral). Los Reglamentos
abordan asimismo la importación de productos derivados
de la agricultura ecológica procedentes de terceros
países cuyos criterios de producción ecológica
y sistemas de control han sido reconocidos como equivalentes
a los vigentes en la Unión Europea.
Los Reglamentos relacionados con el sistema de control
aplicado a la agricultura ecológica incluyen el
mantenimiento de registros pormenorizados. Además,
Eurostat, la Oficina Estadística de la Comisión
Europea, ha desarrollado varias iniciativas destinadas
a mejorar la recogida y disponibilidad de estadísticas
agrarias.
Normalmente, tales instrumentos de análisis se
utilizan con fines muy diversos. No sólo constituyen
una ayuda para las instancias políticas, al mostrar
las tendencias existentes y detectar los riesgos y oportunidades
de la actividad agraria, sino que, además, suministran
pruebas a las asociaciones de consumidores que buscan
información precisa sobre la producción
y la transformación de alimentos.
Logotipo europeo para la agricultura ecológica
En marzo de 2000, la Comisión Europea creó
un logotipo compuesto por los términos "Agricultura
Ecológica - Sistema de Control CE", que ha
sido concebido para ser utilizado con carácter
voluntario por los productores en caso de que, tras proceder
a una inspección, quede demostrado que sus sistemas
y productos cumplen la legislación comunitaria
en la materia. Los consumidores que adquieran productos
que lleven este logotipo pueden estar seguros de lo siguiente:
· El 95% de los ingredientes del producto, como
mínimo, se ha producido de acuerdo con métodos
ecológicos;
· El producto se atiene a las disposiciones del
sistema de control oficial;
· El producto procede directamente del productor
o el transformador y se presenta en un envase sellado;
· El producto lleva el nombre del productor, el
elaborador o el vendedor, o el nombre y el código
del organismo de inspección.

Información completa sobre el
tema:
Comisión Europea de Agricultura ecológica:
http://europa.eu.int/comm/agriculture
Asociación Vida Sana
www.vidasana.org
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