Un trabajo en red
 
Cada producto que sale a la venta en las tiendas solidarias se orienta a las necesidades del país: producción bajo condiciones laborales humanas, evitando el exceso de mecanización; producción según métodos adecuados a la propia cultura o perfeccionados con tecnologías adaptadas; fomento de valores culturales de cada país; utilización de materiales locales y modelos de producción no perjudiciales para el Medio Ambiente.

Para las ONG y los artesanos del Sur la utilización de la red como medio de difusión y venta de sus productos ha significado una oportunidad. Las tiendas virtuales que funciona las 24 horas del día llegan a los ciudadanos de los países desarrollados cuyo nivel económico les permite pagar un poco más por un producto elaborado éticamente. De esta manera, cualquier persona puede adquirir textiles de Guatemala, muñecos de yute de Bangladesh, instrumentos Musicales de Camerún, tapices del Perú, hamacas del Brasil, y mochilas del Ecuador conociendo algo más de los orígenes del producto pero sin necesidad de desplazarse físicamente.

A través de la red las tiendas solidarias buscan llegar a un mayor número de consumidores sensibles a estos temas. La European Fair Trade Association (EFTA, Asociación Europea de Comercio justo), una federación que funciona en nueve países europeos es una de ellas, los beneficios de sus ventas se destinan a proyectos de desarrollo en los campos de refugiados del pueblo saharaui.

Fair Trade, la casa del Tercer Mundo. Tiene un surtido de unos 2500 productos originales, todos adquiridos siguiendo el principio del comercio justo. Esta tienda compra directamente de las cooperativas o pequeñas empresas de campesinos y artesanos.

"El comercio justo es, en primer lugar, una cuestión de mentalidad. Los pequeños productores del Tercer Mundo apenas tienen acceso al mercado occidental. Hasta que no se les de una oportunidad razonable de ofrecer sus productos al mercado, no se vislumbrará ninguna esperanza", señala Fair Trade Organisatie, que entre sus tareas está la de influenciar a las autoridades y élites políticas sobre el tema. "Hasta los niveles más altos tratamos de convencer a la gente de que el comercio justo es razonable y necesario".

En España Setem también ha logrado comercializar productos del Tercer Mundo. En Chiapas, el estado más empobrecido y marginado de México, cerca de 1.500 familias campesinas integran, desde 1979, la cooperativa cafetalera Unión de la Selva, una estructura compleja y bien organizada con la que han conseguido comercializar su propio café.

Los productos que se encuentran en la red son variados: instrumentos musicales de Uganda, cestería de la Amazonia y Filipinas, textiles de la India y Bangladesh, cerámicas de Nepal e Indonesia, juguetes educativos de la India, bisutería y platería de India y México, chocolates endulzados con azúcar morena de caña de Filipinas y Cuba, hongos secos de Ecuador y frutos secos de Nicaragua y Sudáfrica, entre otros.

El volumen total de artículos vendidos anualmente por los grupos dedicados al comercio justo se ha estimado en 200 millones de dólares, una cifra minúscula comparada con los movimientos financieros de otras formas de comercio. Sin embargo, es evidente que cada vez hay más compradores que se inclinan por adquirir no sólo el producto, sino por conocer qué hay detrás de unos bananos caribeños, una hamaca guajira o unas tallas en maderas nobles de Madagascar.