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Al final todo el comercio deberá ser justo. Las
organizaciones de comercio justo intentan llegar a este
objetivo no sólo con acciones que influyen en la
toma de decisiones políticas, sino también
con la elaboración de un modelo concreto de comercio
justo que las empresas tradicionales puedan adoptar. Los
criterios de este modelo se han plasmado en las marcas
del comercio justo: TransFair, Max Havelaar y FairTrade.
Estas marcas formulan los principios del comercio justo
bajo la forma de criterios que cualquier negociante puede
aplicar y por cuyo cumplimiento pueden velar las organizaciones
garantes. Los criterios se determinan para cada producto
o para cada grupo de productos. Gracias al registro de
productores, las empresas pueden encontrar contrapartes
potenciales en el Sur.
Hoy en día, la marca TransFair se aplica al café
y al té comercializado en condiciones justas en
Alemania, Luxemburgo y Austria. Fuera de Europa, se aplica
también en Canadá y Japón. Pronto
se añadirán otros productos al café
y al té: los criterios para la miel, el azúcar
y el chocolate ya están listos.
En los Países Bajos, Bélgica, Suiza, Dinamarca
y Francia, las organizaciones garantes trabajan bajo el
nombre de Max Havelaar, que se aplica en la actualidad
al café, al cacao, al chocolate y a la miel.
En el Reino Unido, la FairTrade Mark existe en el café,
el chocolate y el té. Todas las organizaciones
garantes utilizan los mismos métodos y elaboran
los criterios aplicables al comercio justo en base a la
larga experiencia de las organizaciones de comercio justo.
Colaboran estrechamente.
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