El 40% de la energía consumida en la región se destina a la construcción ARQUITECTURA EN AMÉRICA LATINA: TRAS LA UTOPÍA DE LA SUSTENTABILIDAD
Santiago de Chile, 10/11/2008, (IPS-Ecoestrategia).- Con motivo de la Bienal de Arquitectura "Hacia una Arquitectura que Cuide Nuestra Tierra", realizada la semana anterior por el Colegio de Arquitectos de Chile, también se llevó a cabo en Santiago el III Seminario Ecoarq, que en esta oportunidad puso énfasis en exponer una selección representativa de la realidad nacional y regional en cuanto al desarrollo sustentable en la arquitectura. El seminario se llevó a cabo entre los días 4 y 7 de noviembre pasados.
La gran conclusión a la cual se llegó es que los países de América Latina distan mucho de tener arquitectura y construcción sustentables por falta de normativas, certificaciones, incentivos financieros y formación profesional y técnica, según especialistas reunidos en la capital chilena. Para avanzar en esta materia se requiere de "decisión política", según comentó la argentina Silvia de Schiller.
En la primera de las cuatro jornadas del encuentro, realizado en el Museo de Arte Contemporáneo de la capital chilena, los expertos enfatizaron que el diseño y la construcción sustentables tienen tres dimensiones, una ambiental, económica y otra social, y que éstas no se circunscriben únicamente a los objetos erigidos sino que deben ir de la mano de una planificación urbana.
Según Schiller, entre 30 y 40 por ciento de la energía consumida en un año en los países de la región va a parar a la construcción y al acondicionamiento de casas y edificios, en forma de iluminación, calefacción y refrigeración. A su juicio, América Latina puede mejorar su crecimiento económico y bajar sus niveles de pobreza, además de contribuir a la lucha contra el recalentamiento planetario, si este sector disminuye su consumo de energía y la distribuye más equitativamente.
Con buenos diseños arquitectónicos en algunos casos se puede prescindir de sistemas de ventilación y calefacción, sostuvo Schiller, directora del Centro de Investigación Hábitat y Energía de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la estatal Universidad de Buenos Aires.
También resulta imprescindible mejorar el aislamiento térmico de las viviendas sociales, que al ser deficiente impacta negativamente en la salud y en la productividad de las personas, sobre todo de las más pobres, apuntó Schiller. Para esta arquitecta argentina, el hecho de que los países en desarrollo, entre ellos los latinoamericanos, no estén obligados por el Protocolo de Kyoto a reducir sus emisiones de gases invernaderos, como el dióxido de carbono (CO2), juega en contra del avance de la arquitectura y la construcción sustentable en la región.
Tímidos avances
“Chile está recién despertando debido a la crisis energética (que atraviesa). En los otros países de América Latina, donde me parece que hay algo más, es en Brasil, México y tal vez Argentina. En el resto de la región yo diría que no hay casi nada", comentó el arquitecto chileno Norman Goijberg, otro expositor de Ecoarq. Goijberg es uno de los fundadores de la Iniciativa Internacional para un Ambiente Construido Sustentable (Iisbe, por sus siglas en inglés).
"Nuestras economías en crecimiento tienen otras prioridades, que muchas veces son darle techo a la gente, antes de llegar a la eficiencia energética. También se dice que éstas son soluciones sólo para los países ricos", señaló Goijberg. "Mi opinión es exactamente la inversa. Precisamente porque no somos países ricos no podemos darnos el lujo de andar despilfarrando plata en energía", agregó el experto.
Los países de la región deben generar normativas de eficiencia energética, promover la certificación de las edificaciones y de los materiales de construcción y ofrecer subsidios para masificar a la arquitectura sustentable, plantearon los ponentes del seminario. También se debe mejorar la formación de los arquitectos, capacitar a los albañiles e impulsar un cambio de mentalidad entre los usuarios para que opten por construcciones amigables con el ambiente, apuntaron.
Asimismo, los especialistas criticaron el abuso que hacen algunos arquitectos de los edificios vidriados, en los cuales el calor pasa directamente al interior, lo que obliga a utilizar grandes cantidades de recursos para enfriarlo. También cuestionaron la apuesta que hacen muchos arquitectos por diseños extravagantes y "espectaculares", que privilegian el impacto visual por sobre la eficiencia energética y la calidad de vida de las personas que residirán o trabajarán en las casas o edificios proyectados.
Red de arquitectura sostenible
Más que innovar a ciegas, los arquitectos latinoamericanos deben estudiar las características de las viviendas construidas por sus antepasados, muchos de ellos neófitos en materia de diseño, pero que conocían muy bien las necesidades térmicas de sus familias, explicó, el arquitecto chileno Javier del Río, asesor energético y director del magíster de la privada Universidad Andrés Bello. Actualmente hay diversas estrategias en curso para instalar definitivamente el concepto de arquitectura y construcción sustentables en la región. Este año, Schiller creó un programa de trabajo sobre arquitectura para un futuro sustentable dentro de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), que pretende crear "una red virtual de arquitectos, donde se puedan mostrar las distintas iniciativas en desarrollo".
En esta red tendrán lugar, por ejemplo, las tesis universitarias. "Llamo a hacer tesis productivas, útiles, que puedan ser aplicadas", dijo Schiller. El programa cubre desde Alaska, en Estados Unidos, a Tierra del Fuego, en el sur de Argentina y Chile. De igual forma, en abril de este año se creó en Francia la SB Alliance, entidad que busca homologar los numerosos sistemas de certificación de construcciones existentes hasta ahora en el mundo.
La SB Alliance cuenta con el apoyo de la Iisbe, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), entre otras entidades
El banco presentó su Plan Global de Ecoeficiencia EL BBVA REDUCIRÁ SUS EMISIONES DE DIÓXIDO DE CARBONO EN UN 20% EN 2012
Madrid, 23/10/2008, (Ecoestrategia).- El Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) ha presentado su Plan Global de Ecoeficiencia 2008-2012 que contempla un conjunto de objetivos relacionados con el desarrollo sostenible, entre los cuales destaca el compromiso de reducir sus emisiones de CO2 en un 20% para el año 2012.
“El Plan de Ecoeficiencia 2008-2012 es un elemento clave de la respuesta integral de BBVA en relación al Medio Ambiente y forma parte de nuestro Sistema de Gestión Ambiental”, apuntó el presidente de la entidad bancaria, Francisco González, durante la presentación del Plan.
El BBVA aportará 19 millones de euros al Plan, convirtiéndose en la primera entidad financiera española que lanza un Plan Global de Ecoeficiencia. De esta forma, se sitúa entre las cinco corporaciones bancarias líderes en esta materia a nivel mundial.
“En BBVA asumimos compromisos para impulsar el desarrollo de las sociedades donde estamos presentes, y lo hacemos por tres motivos: por convicción, por interés y por necesidad”, explicó Francisco González, y añadió que en la entidad se está construyendo la mejor respuesta integral a los retos que plantea la protección del medio ambiente.
Debido a lo anterior, su labor medioambiental se fundamenta en cinco grandes líneas de actuación: los acuerdos internacionales, la gestión de riesgos ambientales, la innovación en productos y servicios con criterios ambientales, el mecenazgo y el voluntariado corporativo, y la ecoeficiencia.
Actividad crediticia con criterios medioambientales Actualmente, el BBVA trabaja en la integración de criterios medioambientales en el asesoramiento y financiación de grandes proyectos de inversión. Es el único banco español comprometido con los Principios de Ecuador, una iniciativa sectorial impulsada por el Banco Mundial que supone un estándar internacional más avanzado en este ámbito y que se aplica a todo proyecto de más de 10 millones de dólares.
El segundo eje de trabajo en la gestión de la actividad crediticia es el desarrollo de Ecorating, un modelo propio de evaluación y análisis de riesgo ambiental financiero de la cartera crediticia. Según el BBVA, el medio ambiente se entiende como una palanca para la innovación en productos y servicios, y una clara oportunidad de mercado. En este sentido, la entidad desarrolla múltiples proyectos medioambientales y es líder en mundial en financiación de parques eólicos, y líder en energía verde en Estados Unidos. Asimismo, la entidad tiene acuerdos con las principales instituciones multilaterales para líneas de crédito medioambientales, es activa en el mercado de derechos de emisión de CO2 y trabaja en el campo de las placas fotovoltaicas. Como otra línea importante de actividad, el presidente de BBVA también destacó la labor de mecenazgo medioambiental que desarrolla la Fundación BBVA con iniciativas como los Premios a la Conservación de la Biodiversidad, los Premios Fronteras del Conocimiento y el apoyo a proyectos de temas medioambientales, además de las actividades de voluntariado de las personas que forman parte del BBVA y que de manera desinteresada realizando tareas de reforestación que “suponen un gran ejemplo para todos”. Los Principios de Ecuador En junio de 2003, diez bancos líderes de siete países anunciaron la adopción de los “Principios de Ecuador”, una serie de directrices elaboradas y asumidas de manera voluntaria por los bancos para la gestión de temas sociales y ambientales en relación con el financiamiento de proyectos de desarrollo. Los bancos aplican los principios de manera global al financiamiento de proyectos en todos los sectores industriales, incluidos la minería, el petróleo y el gas y la explotación forestal. A la fecha, los principios han sido adoptados por 26 instituciones financieras, incluida una institución que otorga créditos de exportación y tres bancos de países en desarrollo. El BBVA es la única empresa española. Los Principios de Ecuador se fundan en las políticas y directrices de la CFI, la rama del Banco Mundial dedicada a la inversión del sector privado. Para la elaboración de los principios, los bancos recibieron una amplia orientación y asesoría de esta institución. Se estima que, en su conjunto, los bancos del convenio representan aproximadamente 75% del mercado global de préstamos sindicados para proyectos concedidos durante 2003.
Para implementar los Principios de Ecuador, los bancos han establecido políticas y procesos internos consecuentes con los mismos. Para adoptarlos, un banco debe comprometerse a otorgar préstamos sólo a aquellos proyectos cuyos patrocinadores puedan demostrar, a satisfacción del banco, su capacidad y disposición de cumplir con la totalidad de los procesos que buscan asegurar que los proyectos se desarrollen con responsabilidad social y de acuerdo con prácticas de gestión ambientalmente acertadas
Refiriéndose al Plan Global de Ecoeficiencia del BBVA, Francisco González concluyó que “se trata de un Plan basado en el medio ambiente como motor de innovación y diferenciación. Un Plan con objetivos ambiciosos, concretos y medibles”.
Más información sobre el Plan Global de Ecoeficiencia del BBVA en: http://player26.narrowstep.tv/
Y sobre los Principios de Ecuador en: http://www.equator-principles.com/
A pesar de la crisis económica global EL BANCO MUNDIAL RESPALDA LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO
Washington, 16/10/2008, (Ecoestrategia).- Aunque la crisis financiera global acapara actualmente los titulares de la prensa mundial, varias naciones continúan sumando esfuerzos para ayudar a los países en desarrollo a afrontar los desafíos que plantea el cambio climático.
El pasado 26 de septiembre las diez mayores economías industrializadas del planeta se reunieron el en la sede del Banco Mundial en Washington, acordando destinar más de 6.000 millones de dólares a nuevos fondos de inversión en el clima. Estos fondos desarrollarán en mayor escala las tecnologías de eficiencia energética, con bajos niveles de emisión de carbono, como la energía eólica y solar, y pondrán a prueba nuevos enfoques para aumentar la resistencia al cambio climático en los países amenazados por este fenómeno, así como las inversiones forestales y la energía renovable.
Según Kseniya Lvovsky, economista principal del Banco especializada en asuntos ambientales, este fuerte respaldo a las iniciativas de lucha contra el cambio climático en medio de la crisis financiera resulta alentador, al tiempo que “demuestra que el tema sigue siendo muy importante para los dirigentes internacionales”.
La problemática del cambio climático es uno de los temas principales de las reuniones Anuales del Banco y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en este mes. El pasado día 12 de octubre, el BM presentó un nuevo informe titulado Desarrollo y cambio climático: Marco estratégico para el Grupo del Banco Mundial, a los ministros de desarrollo y finanzas.
El documento, elaborado durante más de cinco meses de consultas con 1.800 participantes de 76 países, define la forma en que el Grupo del Banco Mundial aborda un problema que probablemente cause grandes catástrofes en los países menos responsables por el mismo.
El problema en cifras
Los economistas calculan que la estabilización del dióxido de carbono en la atmósfera podría costar anualmente entre los 200.000 millones y más de un billón de dólares en las próximas décadas. Además, serán necesarias decenas de miles de dólares por año para ayudar a los países en desarrollo más vulnerables en su adaptación al cambio climático.
Las fuentes actuales de financiamiento proporcionan sólo alrededor de 10.000 millones al año a estos países, por lo tanto, el desafío es enorme, advirtió Kseniya Lvovsky.
Mientras que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) lidera en materia de política y cooperación mundial para reducir los gases de efecto invernadero, el énfasis del Banco Mundial está puesto en ayudar para que algunas de las naciones más pobres se adapten al cambio climático y contrarresten los riesgos que éste representa.
El BM está trabajando con otros asociados del desarrollo a fin de conseguir financiamiento para la adaptación al cambio climático. De los 6.100 millones de dólares prometidos a los nuevos fondos, se asignó un poco menos de 1.000 millones al Fondo estratégico para el clima. Gran parte del financiamiento se utilizará para programas experimentales destinados a aumentar la resistencia al impacto de los fenómenos meteorológicos extremos en los países de ingreso bajo más vulnerables.
Energía con bajos niveles de carbono
El Grupo del Banco Mundial está tratando de mejorar el acceso a la energía, ya que alrededor de 1.600 millones de personas todavía no tienen electricidad.
El organismo económico internacional considera que aunque la energía convencional “todavía se utilizará por cierto tiempo”, se debe colaborar con los países en el desarrollo de sus recursos energéticos de una manera sostenible mediante el apoyo a programas nacionales de energía renovable, eficiencia energética y una tecnología convencional más limpia.
El nuevo Marco estratégico se basa en recientes incrementos en el financiamiento del Banco Mundial para energía con bajos niveles de carbono, fundamentado en el financiamiento destinado a energía renovable y eficiencia energética que aumentó un 87% en el ejercicio económico de 2008. Los compromisos totalizaron casi 2.700 millones de dólares.
Asimismo, el apoyo a proyectos de energía con bajo nivel de carbono se incrementó del 28% en el ejercicio de 2003-2005 al 41% en el ejercicio de 2006-2008. El financiamiento total para energía ascendió de 7.000 millones de dólares en el ejercicio de 2003-2005 a 15.000 millones en el ejercicio de 2006-2007.
De esta manera, las actividades de financiamiento del carbono han aumentado hasta los 2.100 millones de dólares, a través de 10 fondos que han recibido aportes de 16 gobiernos y 66 compañías privadas. Con un gran efecto movilizador, el financiamiento del carbono es una de las principales formas de apoyar la inversión en energía con bajas emisiones de carbono.
Nuevas oportunidades para la energía renovable y la eficiencia energética
El nuevo Fondo de tecnología limpia proporcionará recursos financieros por un valor de 5.200 millones de dólares para adoptar más tecnologías de energía y transporte de bajo carbono y la eficiencia energética en edificios, industrias y agricultura.
“La energía eólica, geotérmica y solar concentrada, el transporte urbano y la eficiencia energética por el lado de la oferta y la demanda, son todos campos potenciales de inversión”, afirmó Rohit Khanna, oficial superior de operaciones del Banco.
El Fondo de tecnología limpia se centrará en el despliegue de tecnologías a escala, pero no apoyará las que todavía están en la etapa de la investigación. “Estamos analizando inversiones a gran escala en tecnologías listas para el despegue”, agregó Khanna. “Buscamos oportunidades en las que hayan concluido las pruebas experimentales y el sector esté listo para la próxima fase de expansión”, añadió el funcionario.
El financiamiento a través de los Fondos de inversión en el clima se aplicará a los programas que integran las estrategias de desarrollo de los países y tienen un gran potencial de reducir las emisiones de carbono. Una cláusula con fecha de expiración permitirá asegurarse de que los fondos no perjudiquen las negociaciones en curso de las Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático.
Más información.
La “economía verde” ayudaría a superar la crisis LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO PODRÍA CREAR MILLONES DE NUEVOS EMPLEOS EN TODO EL MUNDO
Naciones Unidas, 2/10/2008, (Ecoestraegia).- Un nuevo estudio sobre el impacto de la emergente “economía verde” en el mundo del trabajo, elaborado por varias agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU), asegura que los esfuerzos para combatir el cambio climático podrían conducir a la creación de millones de “empleos verdes” en las próximas décadas.
El informe titulado “Empleos verdes: Hacia el trabajo decente en un mundo sostenible con bajas emisiones de carbono” (Green Jobs: Towards Decent Work in a Sustainable, Low-Carbon World), afirma que la transformación de modelos de empleo e inversiones como consecuencia de los esfuerzos por reducir el cambio climático y sus efectos generarán nuevos empleos en muchos sectores y economías, y podrían crear millones de puestos más, tanto en los países industrializados como en países en desarrollo.
Este estudio fue llevado a cabo por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional de Empleadores (IOE) y la Confederación Sindical Internacional (ITUC).
De hecho, el informe reconoce que “las inversiones realizadas para combatir el cambio climático y sus efectos ya están generando nuevos puestos de trabajo”. Ante esta situación, el director del PNUMA señaló que: “estamos enviando la señal de que las tecnologías y procesos de producción eficientes en el uso de energía y menos contaminantes serán los ganadores en la nueva economía que está emergiendo”.
Sin embargo, el informe también alertó que el proceso de cambio climático en curso continuará teniendo efectos negativos sobre los trabajadores y sus familias, en especial sobre aquellos cuyo modo de vida depende de la agricultura y el turismo. Por lo tanto es urgente que las acciones para combatir el cambio climático, además de enfrentar sus efectos, sean diseñadas para generar trabajo digno.
Algunos trabajos “sucios, peligrosos y difíciles”
En general, el informe se muestra optimista acerca de la creación de nuevos empleos para enfrentar el cambio climático, pero también advierte que muchos de estos trabajos pueden ser “sucios, peligrosos y difíciles”. Las áreas que despiertan preocupación –en especial en las economías en desarrollo– incluyen la agricultura y el reciclado, en donde es necesario modificar con rapidez situaciones de bajos salarios, inseguridad de los contratos de trabajo y exposición a materiales peligrosos.
El informe subraya además que se crean muy pocos empleos verdes para los más vulnerables, es decir los 1.300 millones de trabajadores pobres (43 por ciento de la fuerza de trabajo mundial) del mundo con ingresos tan bajos que no les permiten a ellos ni a sus familiares superar el umbral de la pobreza de 2 dólares por persona al día, o los cerca de 500 millones de jóvenes que buscarán trabajo en los próximos 10 años.
El desarrollo de empleos verdes reduce el impacto ambiental de las empresas y el sector económico hasta niveles sostenibles. El informe se concentra en “empleos verdes” en los sectores de la agricultura, industria, servicios y administración que contribuyan a preservar o restablecer la calidad del ambiente.
Los organismos de Naciones Unidas hicieron además un llamado a adoptar medidas que garanticen “trabajo decente” con el fin de reducir la pobreza al mismo tiempo que se protege el ambiente. El informe asegura que el proceso de adaptación y los esfuerzos para frenar el cambio climático al reducir las emisiones, tienen repercusiones de gran alcance en el desarrollo económico y social en los modelos de producción y, por lo tanto, en el empleo, ingresos y reducción de la pobreza.
¿Dónde se creará más empleo?
El informe concluye que el mercado global de productos y servicios ambientales debería aumentar de los actuales 1.370 millones de dólares al año a 2.740 millones para 2020. La mitad de este mercado se refiere a la eficiencia energética y el resto a transporte sostenible, suministro de agua, gestión de servicios sanitarios y de los desechos.
En Alemania, por ejemplo, la tecnología ambiental se cuadriplicará hasta alcanzar el 16 por ciento de la producción industrial para 2030; el empleo en este sector superará el de la gran industria de herramientas y automotriz de ese país.
Otros sectores que tendrán especial importancia en términos de impacto ambiental, económico y en el empleo son el suministro de energía, en particular la energía renovable, edificios y construcción, transporte, industrias básicas, agrícola y forestal.
Se calcula que unos 2,3 millones de personas encontraron nuevos empleos en el sector de la energía renovable en los últimos años, al tiempo que el potencial del crecimiento del empleo en este sector es enorme. El empleo en energías alternativas podría crecer hasta 2,1 millones de nuevos puestos de trabajo en energía eólica y 6,3 millones en la solar.
Esto evidencia que la energía renovable genera más trabajos que los combustibles fósiles. Están previstas inversiones por 630 mil millones de dólares para 2030 que se traducirán en por lo menos 20 millones de nuevos empleos en este sector.
Asimismo, en lo que concierne a la agricultura, 12 millones de personas podrían trabajar en biomasa para la producción de energía y otras industrias relacionadas. En un país como Venezuela, por ejemplo, una mezcla de etanol de 10 por ciento en los combustibles podría generar un millón de empleos en la industria de la caña de azúcar para 2012.
Por otra parte, una transición hacia la eficiencia energética en las viviendas a nivel mundial podría generar millones de trabajos, al mismo tiempo que hacer más limpios los empleos existentes para muchos de los cerca de 111 millones de trabajadores que laboran en el sector de la construcción.
Otras cifras prometedoras del informe prevén que en Nigeria la industria de biocombustibles, basada en el cultivo de la mandioca y la caña de azúcar, podría sustentar y emplear a 200.000 personas; en India, para 2015 se podrían crear 900.000 empleos en la gasificación de biomasa, de los cuales 300.000 en la fabricación de hornos y 600.000 en áreas como la fabricación de briquetas y gránulos y en la cadena de suministro de combustible.
El informe demuestra que una economía mundial más “verde”, que tome en cuenta la protección del ambiente, podría erradicar la pobreza a través de la creación de decenas de millones de nuevos empleos. Pero esto no se logrará confiando en la “mano invisible” del mercado, y exige responsabilidad tanto a los gobiernos como a las empresas en este proceso de transición productiva.
El informe completo (en inglés) puede leerse en: www.unep.org/PDF/UNEPGreenJobs_report08.pdf
Aunque las sustancias dañinas han disminuido en un 95% LA CAPA DE OZONO TARDARÁ MEDIO SIGLO EN RECUPERARSE
Naciones Unidas, 24/9/2008, (Ecoestrategia-Agencias).- Aunque la producción y uso de las sustancias químicas que dañan la capa de ozono se ha reducido en un 95%, todavía hará falta medio siglo para que esta se recupere. Así lo afirmaron expertos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Según la OMM, el agujero en la capa de ozono (que protege al planeta de la llegada directa de los rayos ultravioleta del sol) superó este año sobre la Antártida al de 2007. En estos momentos, el agujero cubre un área de 27 millones de kilómetros cuadrados. El año pasado había alcanzado 25 millones, según explicó la portavoz del organismo, Gaëllle Sévenier.
“Los científicos están cada vez más convencidos de la posible relación entre el aumento del agujero de ozono y el cambio climático”, dijo Sévenier. Sin embargo, anotó que aún es muy prematuro determinar el tamaño que alcanzará este año, ya que todavía sigue creciendo.
Por otra parte, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, consideró que la capa de ozono se recuperará totalmente en unos 50 años, siempre y cuando se observe un prolongado proceso de atenciones y cuidados.
Durante el pasado Día Mundial de la Preservación de la Capa de Ozono, celebrado a mediados de este mes, el alto funcionario de Naciones Unidas afirmó que “el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, eje de nuestros esfuerzos para combatir el agotamiento del frágil escudo protector de la Tierra, contribuye también a luchar contra el cambio climático, pues se ha determinado que muchas de las sustancias químicas controladas con arreglo a este tratado también contribuyen al calentamiento del planeta”.
En el año de 1987, 24 naciones lideradas por Argentina, Canadá y Estados Unidos adoptaron un enfoque preventivo y firmaron el Protocolo de Montreal, que entró en vigor el 1 de enero de 1989. La implementación del tratado impidió una mayor destrucción de la capa de ozono y mantuvo el equivalente a decenas de miles de millones de toneladas de dióxido de carbono fuera de la atmósfera.
La salud humana menos amenazada
La llegada más directa de los rayos ultravioleta del sol, debido al adelgazamiento de la capa de ozono, ha aumentando el riesgo en la población humana de sufrir cáncer de piel, daños en la visión y alteraciones del sistema inmunológico. De hecho, cada año se diagnostican más de un millón de nuevos casos de cáncer de piel y más de 10.000 personas morirán por esa causa en Estados Unidos, un 90 por ciento más que en los años 60.
Sin embargo, sin la entrada en vigor del Protocolo de Monteral las cosas podrían ser peores. "Sin el Protocolo, la capa de ozono se habría destruido para 2050", aseguró en declaraciones a la agencia IPS Paul A. Newman, físico atmosférico del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA y copresidente del Panel de Evaluación Científica del Protocolo de Montreal.
"El máximo de radiación ultravioleta en Washington sería de 30, cuando el valor máximo de hoy asciende a 10", calculó Newman. Sin las previsiones del Protocolo, "una exposición de menos de tres minutos al sol en Hawaii resultaría en quemaduras" y habría 650 por ciento más de cáncer de piel, agregó, basado en modelos informáticos.
Vegetales, animales y, en general, todas las especies vivas habrían sufrido las consecuencias de la intensa radiación ultravioleta. Muchos no habrían podido sobrevivir. "Si no hubiéramos hecho nada, habríamos transformado nuestro mundo", enfatizó Newman.
Aunque la capa de ozono todavía está en mal estado, la emisión total de productos químicos que la agotan se ha reducido lentamente desde 1998. Esto se debe, en buena medida, al reemplazo de refrigerantes clorofluorocarbonos (CFC), perjudiciales para el ozono por los mucho menos dañinos hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y los hidrofluorocarbonos (HFC).
Relación con el cambio climático
Años después de firmado el Protocolo, los científicos constataron que casi todos los productos químicos destructores del ozono, que el acuerdo eliminaba paulatinamente, tenían efecto invernadero. Algunos tienen un potencial de causar el recalentamiento planetario miles de veces mayor que el dióxido de carbono, considerados molécula a molécula.
Los HCFC también destruyen el ozono, pero a una proporción alrededor de cinco por ciento respecto de los CFC. Sin embargo, son un poderoso gas de efecto invernadero. Los HFC no dañan el ozono en absoluto, pero también son potentes gases invernadero. Durante el pasado año 2007, en la 19 reunión de las partes del Protocolo (ahora ratificado por 191 países), se acordó acelerar la eliminación de los HCFC, de 2040 a 2030.
Reducir 10 años el plazo puede mantener fuera de la atmósfera el equivalente a 16.000 millones de toneladas de dióxido de carbono en 25 años. Estados Unidos emite hoy unas 7.500 millones de toneladas al año. Otros miles de millones podrían evitarse con una eliminación aun más temprana, informó el experto János Maté, de la organización ecologista Greenpeace Internacional. Pero la emisión de HFC empeorará mucho el recalentamiento del planeta. "Muchos refrigerantes alternativos son seguros para el ozono, como el dióxido de carbono y los hidrocarbonos", añadió Mate.
Intereses económicos contra intereses ambientales
Los hidrocarbonos como el propano y el isobutano son, por lejos, los más eficientes a la hora de refrigerar,