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Madrid, 19/2/2010, (Ecoestrategia).- La campaña
labolsadepapel ha unido a fabricantes de papel y de bolsas
de papel para posicionar a este tipo de bolsa como la
alternativa más sostenible y fomentar su uso responsable,
siguiendo las directrices del Plan Nacional Integrado
de Residuos del Medio de Medio Ambiente en materia de
disminución de las bolsas comerciales no biodegradables.
Se trata de una campaña de promoción del
consumo sostenible, en la que se han unido fabricantes
europeos de papel para bolsas con presencia en España,
fabricantes españoles de papel para bolsas, los
fabricantes españoles y portugueses de bolsas automáticas
con asa reunidos en la Agrupación Ibérica
de Fabricantes de Bolsas de Papel (AIFBOP), y los fabricantes
de bolsas de papel planas sin asa.
Potenciar la bolsa de papel supone situar a España
entre los países más avanzados en la utilización
de bolsas comerciales renovables, reciclables y biodegradables.
La web www.labolsadepapel.com,
uno de los ejes divulgativos de la campaña, recoge
información sobre la bolsa de papel y promueve
la educación en el consumo sostenible. Se han editado
asimismo diferentes publicaciones con contenidos específicos
dirigidos a la Administración Pública y
a organizaciones empresariales, sociales y medioambientales.
También se realizarán acciones informativas
con diferentes sectores de la distribución y el
comercio y jornadas de formación en diferentes
ciudades de España y Portugal.
El consumidor prefiere el papel
Según
una encuesta realizada por el instituto independiente
de investigación de mercado Ipsos para España
y otros seis países europeos, el 79% de los consumidores
creen que el papel es más agradable de manejar
y tocar. El 93% están de acuerdo en que el papel
es sostenible y se debería de usar más como
embalaje y el 86% de los ciudadanos afirman que, si para
un mismo producto pueden escoger entre un embalaje de
papel o de otro material, escogen el de papel.
El consumidor del siglo XXI, cada vez más implicado
en la defensa del medioambiente, prefiere el papel frente
a otros materiales de embalaje, por considerarlo la opción
más sostenible.
Desde el punto de vista del comerciante, la bolsa de
papel es un excelente vehículo para proyectar la
imagen de marca de su comercio y dice mucho acerca de
su compromiso medioambiental.
Asimismo, el 80% de los consumidores considera que la
marca impresa sobre papel es más atractiva y el
85% de los transeúntes se fijan en los mensajes
impresos en las bolsas de papel que ven por la calle,
según un estudio de Media Analyzer Software &
Research.
Actualmente, los fabricantes nacionales de bolsas de
papel ofrecen mil y una posibilidades en gamas, tamaños
y modelos de bolsas para que todo tipo de comercio y establecimiento
pueda contar con la bolsa de papel más adecuada
a sus necesidades.
Bolsas de papel para frenar el cambio climático
Un
estudio realizado por IVL Swedish Environment Research
Institute para identificar la huella de carbono de los
diferentes tipos de bolsas que se utilizan en el comercio,
concluyó que la bolsa de papel tiene una huella
de carbono negativa (por debajo de cero), por lo que resulta
la opción más ecológica.
Las plantaciones de árboles para fabricar fibra
de papel son grandes sumideros de CO2 y ayudan a frenar
el cambio climático. Las 430.000 hectáreas
destinadas a la producción de madera en España
para el sector papelero suponen la fijación anual
de 7,5 millones de toneladas de CO2, aproximadamente el
2% de las emisiones totales que se producen en el país.
Ese carbono sigue almacenado en la bolsa de papel y a
través del reciclaje se va ampliando el plazo de
ese secuestro de carbono. Un kilo de papel almacena 1,3
kilogramos de CO2.
Se calcula que la desaparición de los cerca de
13.500 millones de bolsas de plástico que se distribuyen
en España anualmente supondría un ahorro
de 54.000 toneladas de dióxido de carbono, que
dejarían de emitirse a la atmósfera.
Hoy en día se recuperan y reciclan el 69% de las
bolsas papel que se consumen. España es líder
en reciclaje y el papel es el material que más
se recicla en el país. La industria papelera española
garantiza el reciclaje de todo el papel que se deposita
en el contenedor azul.
La mejor contribución del ciudadano al consumo
responsable de papel es su colaboración con el
proceso de reciclaje, separando el papel usado de otros
residuos y depositándolo en los contenedores azules.
De este modo, se da al papel viejo una nueva vida y se
contribuye al ciclo de aprovechamiento sostenible de un
recurso natural.
Pero, aunque por error o descuido no depositáramos
la bolsa de papel en el contenedor para su reciclaje y
acabara en la naturaleza, se biodegradaría en tan
solo un periodo de entre 2 y 5 meses.
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