| Biografía autorizada
y muy documentada sobre la vida y obra de Wangari
Maathai, la ecologista keniata que en 2004 recibió
el Premio Nobel de la Paz por su trayectoria dedicada
a la reforestación del continente africano
mediante la iniciativa del llamado “Cinturón
Verde”.
El periodista alemán Stefan Ehlert, quien
reside actualmente en Nairobi, recorre los pasos
de la que se conoce hoy como “la mujer negra
y verde”, una ecologista que no sólo
ha dedicado su vida a la protección del
medio ambiente, sino también a promover
la igualdad de los derechos de la mujer y el respeto
de los Derechos Humanos.
Maathai nació en 1940 en la localidad
de Ihithe, a 2.080 metros de altura en las sierras
de Kenia, en una región donde las mujeres
se han dedicado tradicionalmente a la recolección
del té. Siendo muy niña tuvo que
colaborar con el sostenimiento del hogar, yendo
a buscar diariamente el agua para el consumo doméstico
a un río que se encontraba a dos y medio
kilómetros de distancia.
Su padre, un agricultor medianamente próspero
perteneciente al grupo étnico de los kikuyos,
se preocupó de que todos sus hijos recibiesen
educación escolar hasta los dieciséis
años. De esta manera, Wangari realizó
sus estudios primarios en la escuela misionera
de su localidad, y posteriormente se trasladó
a un internado católico en Nairobi donde
completó la secundaria.
El talento demostrado por la joven kikuya hizo
que las monjas católicas le concedieran
una beca para adelantar estudios universitarios
en los Estados Unidos. De esta manera, durante
la década de los 60, obtuvo su licenciatura
en Biología (y posteriormente su maestría)
en dos prestigiosas universidades de Kansas y
Pittsburg, respectivamente. Más tarde sería
la primera mujer de África central y oriental
en obtener un título de Doctorado.
Con una formación sin precedentes para
una mujer de su origen, Maathai regresó
a Kenya donde fue también el primer alto
cargo femenino de la Universidad de Nairobi, siendo
nombrada Directora del Departamento de Anatomía
Veterinaria de ese centro universitario.
Sin embargo las realidades de su país,
referentes a la destrucción de los recursos
naturales y a la condición infravalorada
de la mujer, la llevarían al camino del
activismo político no partidista. Es así
como en 1976 encabeza una campaña nacional
para plantar árboles con el fin de lograr
la conservación del medio ambiente y mejorar
las condiciones de vida de las clases desfavorecidas.
Este sería el inicio del Movimiento Cinturón
Verde (Green Belt Movement).
El resto de su vida ha sido una fascinante historia
de lucha y sacrificio a contracorriente de la
sociedad machista y corrupta de su país,
convirtiendo el acto de plantar árboles
en un símbolo de paz. El trabajo de esta
ecofeminista y todos aquellos quienes la han acompañado,
ha sido reconocido también con el Premio
Nobel Alternativo, el Premio Mujeres del Mundo
y el Premio Petra Nelly.
Hoy “Mama Miti” (Madre de los árboles)
como la llaman los keniatas, es una figura inexcusable
de las grandes citas ambientales globales (como
el pasado Foro Social Mundial), donde vestida
con el “kitengue” de color naranja
(traje tradicional de Kenya) y luciendo su incansable
sonrisa no deja de dirigirse a las gentes sencillas
para transmitirles un mensaje de esperanza y superación.
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