| En la década
del 70 salía a la luz el ensayo científico
titulado “Los límites del crecimiento”,
realizado por un grupo de investigadores del Instituto
Tecnológico de Massachussets (MIT) con el
auspicio del Club de Roma, uno de los think tank
más importantes del mundo. Este documento
fue una voz de alerta para toda la humanidad, donde
se demostraba mediante modelos de proyección
a futuro que los recursos naturales del planeta
podían agotarse si se mantenía el
actual modelo de consumo.
En esta nueva versión de Los Límites
del crecimiento se pone de manifiesto que los
peligros que acechan a la humanidad son “mayores
e inminentes”. Sin embargo no se trata de
un “libro de profecías apocalípticas”
sino de un texto que lleva a la reflexionar sobre
cómo los hábitos egoístas
y derrochadores una buena parte de la humanidad
(en el mundo desarrollado) pueden convertirse
en situaciones irreversibles prácticamente
imposibles de solucionar.
Mantener el consumismo vigente (en los países
del norte) haría necesaria la existencia
de varios planetas como la Tierra para poder garantizar
el bienestar material de los más privilegiados.
Es por ello que, de no hacerse nada al respecto,
los expertos se reafirman en la tesis de los setenta,
previendo un colapso ecológico futuro que
traerá consigo conflictos bélicos,
devastación, enfermedades, una alta mortalidad
y una reducción acelerada del consumo.
Los límites del crecimiento explica que
la huella ecológica es la extensión
de tierra que es necesaria para suministrar recursos
(alimento, energía y vivienda) y absorber
las emisiones contaminantes de la sociedad mundial.
Actualmente el consumo humano ha superado en un
20% la capacidad del planeta.
Los analistas que han elaborado este estudio,
ponen de manifiesto el fracaso de la Cumbre de
la Tierra celebrada en Río de Janeiro en
1992, una oportunidad muy valiosa para buscar
soluciones eficaces a los importantes problemas
ambientales que afectaban (y continúan
afectando) a la humanidad. La Conferencia de Río,
y posteriormente la Conferencia de Johannesburgo
en 2002 (conocida como Río + 10), se vieron
paralizadas por una serie de disputas ideológicas
y económicas entre quienes se aferraban
a sus particulares intereses gubernamentales o
empresariales.
Los autores de esta obra consideran que aún
estamos a tiempo de preservar la naturaleza para
las futuras generaciones, siempre y cuando estemos
dispuestos a afrontar cambios radicales y globales
en nuestra forma de vida y en la manera como nos
relacionamos con el medio que nos rodea. También
creen que es posible idear fórmulas productivas
que hagan posible erradicar la pobreza y extender
la calidad de vida sin agotar los recursos del
planeta.
En el año 2012 se presentará otra
actualización de este informe, coincidiendo
con el 40 aniversario de la primera edición
de Los límites del crecimiento. De no tomarse
medidas serias ya mismo, es posible que para ese
entonces el declive de la población y la
economía sean inminentes.
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