Se trata del último
libro de la serie “Frutoterapia”,
iniciada en la segunda mitad de la década
de los 90 con “Frutoterapia: 106 frutos
que dan vida”, un best seller que alcanzó
el número uno en ventas en las librerías
de América Latina llevándole a los
lectores información básica sobre
los elementos nutricionales y curativos de las
frutas.
En esta obra, el experto en fitoquímica
Albert Ronald Morales explica cómo el consumo
de ciertas frutas, sus zumos e infusiones, o la
aplicación de sus mascarillas y cremas
pueden contribuir de manera natural a mantener
un cutis radiante, a evitar la celulitis, a fortalecer
y embellecer las piernas o a conseguir una piel
suave.
El autor, de origen colombiano y que actualmente
reside en Madrid, preside la Asociación
Mundial de Frutoterapia y lleva más de
30 años estudiando las propiedades curativas
de las frutas tropicales. En su país natal
puso en marcha un banco genético de frutas
que alberga a cientos de especies de la región.
Albert Ronald Morales es también un activo
ecologista. Dirigió en Colombia la Asociación
Amigos de la Tierra y realizó en la Radio
Nacional de Bogotá el programa Magazín
Amigos de la Tierra. Por ello se pueden encontrar
en este texto continuas referencias a la relación
armónica entre la naturaleza y los seres
humanos.
Este manual sobre la utilización de las
plantas y las frutas con fines de estética
corporal desarrolla de una manera didáctica
y de fácil comprensión para cualquier
persona temas como las frutas y los tratamientos
básicos de la belleza, los aceites de belleza
naturales, los cuidados y tratamientos para la
piel y el cabello, tratamientos con frutas y verduras
para combatir el sobrepeso, y consejos prácticos
de frutoterapia para aliviar dolencias cotidianas.
Gustarse a sí mismo y a los demás,
así como perseguir un perfecto equilibrio
entre el cuerpo y la mente es un deseo tan antiguo
como la humanidad. Las remotas civilizaciones
maoríes, egipcias, griegas y japonesas
ya practicaban la cosmética natural, que
el autor recoge y combina con otras prácticas
saludables como la exposición al aire,
la luz solar, el consumo de agua, la alimentación
a base de vegetales crudos, y el ejercicio físico
moderado con el fin de que cada día podamos
“sentirnos y estar mejor”.
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