| ¿Por qué
siguen prevaleciendo las conductas antiecológicas
por encima de los cada vez más vigentes valores
proambientales? Este es el interrogante al cual
pretenden dar respuesta los ocho autores de este
pluri ensayo subtitulado: “Cambio social para
ecologizar el mundo”.
“¿En qué estamos fallando?”
recuerda a los lectores que la humanidad ha crecido
de manera insostenible ocasionando en menos de
un siglo una crisis socioecológica, ante
la cual es necesario poner en marcha un plan de
autogestión humana. En este sentido, se
recuerda la frase del escritor británico
Aldous Huxley cuando en la obra Contrapunto afirmaba:
“Creen que progresan porque están
devorando sus reservas”.
Al hablar de progreso, crecimiento y bienestar
en los últimos decenios se ha producido
un autoengaño, desconociendo la amenaza
sobre los servicios ecosistémicos básicos
de los que dependen las sociedades humanas, lo
cual ha llevado a una triple crisis: climática,
energética y de biodiversidad. La situación
ha llegado hasta el punto de crear un búnker
genético en el Ártico noruego para
tratar de proteger la riqueza vegetal que queda
en el planeta de la agresión antropogénica
que quizás termine por arrasar la biosfera.
Los autores nos hacen darnos cuenta de que hemos
creado una lamentable economía de expansión
material continua y una lamentable cultura de
la generación constante de apetencias que
buscan satisfacción inmediata. De esta
manera, el capitalismo y el consumismo actuales
están resultando irremediablente destructivos
para el medio ambiente, y por ello el homo sapiens
tendrá que aprender a vivir bajo nuevas
constricciones ecológicas. Eso… o
perecer.
Este libro es capaz de sacudir las conciencias
más adormiladas de aquellos que aún
no aceptan el hecho de que nuestro modelo de desarrollo
económico conduce a la destrucción
de los recursos naturales, y por lo tanto no es
viable y debe ser cambiado. Afirmaciones tales
como “El desarrollo no nos conduce a un
estado de riqueza y felicidad universal”;
“El medio ambiente no ha de pasar a formar
parte de la economía, sino que la economía
forma parte del medio ambiente”, “El
crecimiento económico no mejora la distribución
de la riqueza ni es la mejor manera de combatir
la pobreza”; y “Más crecimiento
económico no resuelve los problemas creados
por el crecimiento económico”.
El texto nos plantea, a manera de gran conclusión,
que huy es necesaria una comprensión de
los ecosistemas y una autocomprensión de
los seres humanos que se guíe por los valores
y principios de la sostenibilidad, suficiencia,
biomímesis, precaución, uso prudente,
respeto del otro, cuidado de lo común,
responsabilidad por las consecuencias, consideración
del largo plazo, y biofilia, los cuales son aún
minoritarios.
El grupo de autores de esta obra incluye a Federico
Aguilera Klink, catedrático de Economía
Aplicada en la Universidad de La Laguna; Fernando
Arribas Herguedas, profesor de Historia e Instituciones
Económicas en la Universidad Rey Juan Carlos
de Madrid; Ernest García; catedrático
de Sociología y Antropología Social
en la Universitat de València; Manuel Garí
Ramos, director de la Cátedra Extraordinaria
“Universidad, Empresa, Sindicatos: Trabajo,
Ambiente y Salud” de la Universidad Politécnica
de Madrid”; Francisco Heras Hernández,
coordinador del Área de Educación
y Cooperación del Centro Nacional de Educación
Ambiental; Bernardo Hernández; catedrático
de Psicología Social de la Universidad
de La Laguna; Concha Piñeiro, investigadora
del Equipo de Investigación Interdisciplinar
en Comunicación y Participación
Ambiental de la Universidad Politécnica
de Madrid; Jorge Reichmann, profesor de Filosofía
Moral en la Universidad de Barcelona; y Ernesto
Suárez, profesor de Psicología Ambiental
en la Universidad de La Laguna.
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