RESUMEN IBEROAMERICANO
 
TRANSGÉNICOS AUTORIZADOS EN MÉXICO PARA CONSUMO HUMANO NO SON INOCUOS’
 
 
 
   

TRANSGÉNICOS AUTORIZADOS EN MÉXICO PARA CONSUMO HUMANO NO SON INOCUOS

 

Ciudad de México, (Greenpeace).- De acuerdo con documentos obtenidos por Greenpeace México, las autorizaciones de la Secretaría de Salud (Ssa) a productos biotecnológicos para consumo humano, no cuentan con fundamento legal y fueron firmadas antes de que se estableciera un procedimiento para evaluarlos. La falta de estudios realizados por la autoridad y el procedimiento mismo de evaluación aprobado en 2003 ("Procedimiento de evaluación de inocuidad de organismos genéticamente modificados destinados al consumo humano", aprobado en diciembre de 2003), indican que la Ssa autorizó estos transgénicos únicamente revisando los datos de las empresas interesadas en comercializarlos (Monsanto, Híbridos Pionner, Bayer Crop Science y Dow AgroSciences).

El grupo ecologista demostró que algunos de los transgénicos autorizados para consumo humano en México no están aprobados en otras regiones, por ejemplo en la Unión Europea

“Con la negativa a dar información sobre estos permisos, Salud confirma que no tiene manera de justificar la aprobación para consumo humano de transgénicos. La dependencia responsable de velar por nuestra salud carece de planes de vigilancia sanitaria, medidas de control y métodos de identificación de transgénicos en nuestros alimentos, lo que significa que si hubiera una emergencia sanitaria por el consumo de transgénicos, no contaría con mecanismos para retirar del mercado los productos que pudieran resultar dañinos. ¿A qué intereses sirve cuando da estas autorizaciones? Ciertamente, no a los de la ciudadanía ", explicó Liza Covantes, coordinadora de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace México.

“Los mexicanos estamos comiendo transgénicos sin saberlo, puesto que la industria alimentaria mexicana los importa y utiliza en cantidades desconocidas en nuestros alimentos, sin aclararlo en la etiqueta del producto. Las industrias agrobiotecnológica y de alimentos, además de las autoridades, están infringiendo nuestro derecho básico como consumidores a saber y decidir lo que comemos, además de que ponen en riesgo la salud pública al introducir alimentos inciertos en la dieta, sin aclararlo en la etiqueta como indica la Ley General de Salud y el reglamento de control sanitario de productos y servicios”, señaló Carreón.

Estos son los puntos que las autoridades sanitarias deben explicarle a la opinión pública: el procedimiento de evaluación y dictámenes de evaluaciones hechas a 17 transgénicos autorizados para consumo humano, antes de diciembre del 2003, fecha en que se elaboró el "Procedimiento de evaluación de inocuidad de OGM destinados al consumo humano", las evaluaciones y dictámenes técnicos de los 11 transgénicos que no probaron su inocuidad para el consumo humano, de acuerdo con el boletín de la Ssa del 27 de agosto, explicación de por qué se han aprobado transgénicos para el consumo humano sin previo establecimiento de métodos de identificación y medidas de control y vigilancia sanitaria de los mismos y el motivo por el que no se han expedido las normas oficiales mexicanas de etiquetado de productos biotecnológicos contempladas en los artículos 282 bis, 282 bis 1 y 282 bis 2, de la Ley General de Salud.

Además de estas explicaciones, Greenpeace demandó a la Secretaría de Salud: cancelar inmediatamente las autorizaciones otorgadas sin fundamento legal, sin procedimientos de evaluación y sin las adecuadas evaluaciones de inocuidad, retirar inmediatamente del mercado los productos que contengan esos transgénicos sin el procedimiento de evaluación adecuado, acatar como base mínima de protección a los consumidores las disposiciones del Codex Alimentarius para evaluar la inocuidad de los alimentos e Indicar de manera clara en la etiqueta de los alimentos si éstos contienen o son derivados de transgénicos.

Finalmente, en el marco de la espera a las autoridades de Salud, Greenpeace hizo un llamado a la ciudadanía a tomar precauciones y evitar consumir alimentos con transgénicos cuyos efectos a mediano y largo plazo son desconocidos, y a demandar su etiquetado obligatorio.

 
 

BALANCE NEGATIVO DE LA SITUACIÓN DEL OZONO TROPOSFÉRICO EN LA COMUNIDAD DE MADRID ESTE VERANO

 

Madrid, (Ecoestrategia).- Un año más la situación del ozono troposférico en la Comunidad de Madrid durante este verano ha sido inquietante. Durante los meses de junio, julio y agosto se han producido 123 superaciones del Umbral de Información a la población, fijado en 180 µg/m3 (microgramos por metro cúbico), informó la organización Ecologistas en Acción.

Las poblaciones más afectadas han sido: Fuenlabrada con 24 superaciones, Buitrago de Lozoya con 23, Aranjuez con 22 y Guadarrama con 19. El mes más aciago fue el mes de julio, en el que se produjeron 103 incumplimientos del Umbral de Información, y más concretamente, el principio y el final de mes. El registro máximo fue de 231 µg/m3 y se produjo en Buitrago de Lozoya el día 30 de julio. Hay que tener en cuenta que el Umbral de Alerta está fijado en 240 µg/m3, lo que resalta la gravedad del valor anteriormente citado. También hay que señalar que el Umbral de Protección de la salud humana, establecido en 120 µg/m3 durante ocho horas consecutivas, se ha superado con una frecuencia casi diaria en todas las estaciones de medición menos en las de Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz, Alcorcón y Coslada.

Ecologistas en Acción recuerda que el ozono troposférico es un contaminante secundario que se forma a partir de otros contaminantes emitidos directamente por el tráfico, que son sus precursores: óxidos de nitrógeno (NOx) y Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), sobre todo. Estos precursores, en la atmósfera soleada del verano, sufren reacciones fotoquímicas que producen ozono. También ocurre que el zono se descompone al reaccionar con otros contaminantes como las partículas en suspensión y el monóxido de nitrógeno (NO). Todo esto explica que el ozono sea más persistente en las zonas externas del área metropolitana, mostrando valores más altos en la periferia y no en las zonas de denso tráfico.

Los efectos sobre la salud de los altos niveles de ozono van desde la disminución de la capacidad respiratoria hasta la pérdida de vitalidad, alteraciones del sistema inmunológico, dolores de cabeza, irritación de ojos y problemas cardiacos. Su presencia afecta a las personas que padecen asma (más del 5% de la población), alérgicas y con problemas respiratorios, y a los niños y las personas mayores. Se desaconseja toda actividad física, laboral o deportiva al aire libre a partir de los niveles fijados por la legislación.

Ecologistas en Acción quiere denunciar de nuevo la pasividad de los responsables de velar por la salud de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, que desde la Consejería de Medio Ambiente obvian los hechos y hacen oídos sordos a nuestras anteriores quejas. El mayor agravante es que, a pesar de que durante el año 2003 se produjo la impresionante cifra de 567 superaciones del Umbral de Información a la población, la Consejería no hizo nada, ningún plan de actuación para reducir la contaminación por ozono, ninguna iniciativa para informar a la población.

Y la razón por la que este año el nivel de superaciones no ha alcanzado la preocupante cifra del año pasado la encontramos en las condiciones meteorológicas. Las temperaturas menos elevadas, las corrientes de aire y la dinámica atmosférica, han hecho una parte del trabajo que deberían haber realizado los responsables de la Comunidad.

 
 

ARGENTINA: BACTERIA PRODUCE PLÁSTICO BIODEGRADABLE

 

Buenos Aires, (Tierramérica).- Investigadores argentinos anunciaron que está disponible para su uso industrial un proceso para producir un plástico rápidamente biodegradable al enterrarse, mediante la bacteria Azotobacter chroococcum.

Los descubridores, científicos del Área de Agroalimentos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), buscaban desde hace diez años un sustituto del plástico que no contaminara el suelo al ser descartado.

Así hallaron que el microorganismo mencionado acumula poliéster como reserva (hasta 80 por ciento de su peso en apenas cuatro días) como reacción ante la falta de oxígeno o nitrógeno, por ejemplo cuando está bajo tierra.

La directora del equipo de la UBA, Silvia Miyazaki, explicó a Tierramérica que el material extraído de la bacteria se purifica calentándolo para transformarlo en plástico, inerte en contacto con el aire pero biodegradable en un mes si se entierra.