RESUMEN IBEROAMERICANO
 
FORO SOCIAL PANAMAZÓNICO: CENTRO DE DIVERSIDAD SOCIAL Y BIOLÓGICA
 
 
 
 
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FORO SOCIAL PANAMAZÓNICO: CENTRO DE DIVERSIDAD SOCIAL Y BIOLÓGICA

 

Rio de Janeiro, 20/01/2004 (IPS).- El cuarto Foro Social Panamazónico (FSPA) que se realiza del 18 al 22 de enero en Manaos, capital del noroccidental estado brasileño de Amazonas, reúne a más de 8.000 representantes de poblaciones que viven en medio de la mayor concentración mundial de agua dulce, bosques y biodiversidad. Los asistentes llegan por las aguas, viajando varios días en embarcaciones pobres; es una de las singularidades que distinguen al foro de los demás encuentros de la sociedad civil que se multiplicaron en el mundo desde 2001.

Cerca de 30 millones de personas viven en la Amazonia, un territorio de 7,5 millones de kilómetros cuadrados que suma partes de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guayana Francesa, Perú, Suriname y Venezuela.

La diversidad humana de la región comprende concentraciones urbanas como la de Manaos, con 1,6 millones de habitantes, en contraste con numerosas poblaciones dispersas, ribereñas, índígenas, de ”seringueiros” (extractores de caucho) y “quilombos” (comunidades aisladas de afrodescendientes).

En este FSPA “tendrán fuerte presencia los quilombolas” (miembros de los quilombos), reflejando un movimiento brasileño por el reconocimiento de los derechos de esas comunidades y la gran población negra en otros países amazónicos, señaló a IPS José Arnaldo de Oliveira, uno de los organizadores del encuentro.

”Diversidad, soberanía y paz” son los ejes temáticos del IV FSPA, que debatirá especialmente sobre ”grandes proyectos y acuerdos internacionales” que representan amenazas para el ambiente y los pueblos locales, destacó. Preocupan principalmente las ”amenazas” que pesan sobre la región, ”los grandes acuerdos y grandes proyectos”, según Oliveira.

Las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas, los proyectos de integración física entre países sudamericanos y la militarización que afecta más directamente a Colombia estarían entre las amenazas de carácter internacional. Pero también serán debatidos en el Foro procesos nacionales, especialmente brasileños, como el avance del monocultivo de la soja hacia tierras amazónicas y grandes proyectos hidroeléctricos o de carreteras.

La soja como factor de deforestación en la Amazonia será uno de los temas polémicos, en debates que reunirán a representantes de varios estados amazónicos de Brasil que constituyen una nueva frontera agrícola.

El gubernamental Instituto de Investigación Económica Aplicada divulgó el martes un estudio en el que niega que la expansión de la soja provoque deforestaación, con el argumento de que ocupa áreas de ”pastizales degradados” que son muy extensos en el país. Un grupo de organizaciones no gubernamentales (ONG) contrarrestó esa conclusión al anticipar resultados de una investigación que prevén concluir el próximo mes.

En ella, fotos aéreas de decenas de propiedades del occidental estado de Mato Grosso, donde más se produce soja en Brasil actualmente y cuyo norte es amazónico, muestra que las áreas deforestadas son luego ocupadas por cultivos de esa oleaginosa.

”Creíamos que había un intervalo de cinco años entre la deforestación y la llegada de la soja, pero comprobamos que eso demora un promedio de sólo dos a tres años y en algunos casos un año”, informó a IPS Roberto Smeraldi, coordinador de la ONG Amigos de la Tierra/Amazonia Brasileña.

Es cierto que en los municipios donde más se expandió el cultivo de soja se redujo la ganadería, pero en los municipios vecinos hubo gran expansión de los pastizales, apuntó. Eso comprobaría una tesis de los ambientalistas: que la sojicultura no deforesta directamente, pero ”empuja” hacia los bosques amazónicos otras actividades como la ganadería.

El gran objetivo del FSPA es promover alianzas, solidaridad y articulaciones entre los distintos movimientos y poblaciones tradicionales de la Amazonia, para enfrentar esas amenazas y promover el desarrollo sustentable, explicó Oliveira.

La organización de esta cuarta edición del FSPA quedó a cargo del Grupo de Trabajo Amazónico (GTA), una red de 500 asociaciones y ONG, de la Central Única de Trabajadores, la mayor brasileña, y el Sindicato de Escritores del Amazonas. Además de las ”caravanas que vienen por agua, tierra y aire” de los países amazónicos, el IV FSPA contará con delegaciones de Europa, Estados Unidos e ”incluso India”, informó Oliveira, sociólogo y asesor del GTA.

Los participantes extranjeros aprovechan para conocer la ”mítica Amazonia” antes de viajar a Porto Alegre, en el sur de Brasil, para participar en el Foro Social Mundial, del 26 al 31 de enero, comentó.

 
 

MODELO BIOCLIMÁTICO PARA CUBA DA BUENOS RESULTADOS

 

La Habana, 20/02/2004 (Ecoestrategia).- En 1998 especialistas del Centro meteorológico de Camagüey diseñaron el llamado Modelo Bio-climático para evaluar el impacto de los cambios climáticos sobre los bosques de la isla. El sistema se creó a partir de los datos básicos del comportamiento del clima, los reportes mensuales de temperaturas y precipitaciones y la concentración de dióxido de dióxido de carbono en la atmósfera. Hoy este sistema ha demostrado tener resultados positivos.

A partir de la aplicación del modelo los resultados son alentadores. Hace seis años en el territorio de la centro-oriental provincia de Camagüey, la más extensa región de Cuba, sólo el 17 por ciento de las áreas estaban cubiertas de bosques, ahora, según las estadísticas de finales de 2004, la región cerró con un 21,7 por ciento de cobertura boscosa.

Actualmente este modelo bioclimático se aplica también en zonas boscosas de República Dominicana, Haití y St. Kitts, naciones en las que también los bosques están amenazados por la tala indiscriminada, los incendios y los cambios del clima, que aceleran la aridez de los suelos.

"Los bosques, dice el experto de la Organización Mundial de Meteorología, Roger Rivero, corren el riesgo de disminuir su productividad, lo que puede dañar los eco-sistemas que radican en ellos y la producción de carbón vegetal y madera".

La versión final del Modelo Bio-climático para evaluar el impacto de los cambios sobre los bosques, fue presentada en el Congreso forestal, y enfatiza en la necesidad de cubrir de plantaciones las áreas improductivas, extender las superficies boscosas y establecer un manejo racional que garantice la densidad potencial de bio-masa en cualquier condición climática.

 
 

AMÉRICA LATINA DESARMADA ANTE POSIBLES MAREMOTOS

 

México, 20/02/2005 (IPS).- Casi ningún país costero de América Latina está preparado para maremotos, aunque expertos advierten que a futuro podrían sufrir fenómenos similares al registrado en el océano Índico, que mató a más de 150.000 personas y devastó las costas de una decena de naciones.

”La amenaza de tsunamis (olas gigantescas generadas por movimientos telúricos en el lecho marino) es vista como algo menor en América Latina, cuando no lo es. Ojalá que lo sucedido en Asia presione a los gobiernos para crear redes de alerta y preparar a la población”, dijo a IPS el director del Servicio Geológico en El Salvador, Carlos Pullinger.

En las costas americanas sobre el océano Pacífico, desde el sur de Chile hasta México, y frente a las playas del mar Caribe existen placas tectónicas que en caso de moverse a una intensidad superior a ocho grados en la escala de Richter generarían olas de gran capacidad destructiva, como las del 26 de diciembre en el sur de Asia.

A excepción de Chile y Nicaragua, que en el siglo XX fueron los más afectados por maremotos en América Latina, el resto de los países costeros no está preparado para una contingencia de ese tipo y tampoco tiene sistemas avanzados para medir sismos en el lecho marino, asunto del que depende casi por completo del Sistema de Alarma de Tsunami del Pacífico, con sede en Hawai.

El Sistema de Alarma, que es manejado por expertos estadounidenses, está integrada por docenas de censores y sismógrafos marinos instalados en el océano Pacífico. Cuando se produce un sismo, el sistema evalúa si hay peligro y envía un aviso a los posibles afectados.

Los maremotos atraviesan el océano en forma de olas bajas a velocidades de más de 270 kilómetros por hora. Al acercarse a las playas se elevan hasta formar olas de hasta 30 metros que rompen con gran fuerza destructora.

La historia indica que las probabilidades de maremotos en América Latina son pocas frente a la proliferación de terremotos, erupciones volcánicas y huracanes, pero no pueden descartarse por la ubicación de las placas en el océano Pacífico, apuntó Pullinger.

Unas 116.000 personas murieron en América Latina y el Caribe en los últimos 30 años debido a movimientos tectónicos y geológicos, indican estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Entre ellos se cuentan el maremoto que sufrió Nicaragua en 1992, que dejó 116 muertos y más de 40.000 damnificados.

En 1990, los países de América Central se propusieron crear una red regional de alerta para tsunamis. Sin embargo, hasta la fecha no lo han concretado ”por falta de recursos”, indicó el experto de El Salvador, donde apenas en julio se instaló una estación de monitoreo de mareas que está conectada al Sistema de Alarma de Tsunami del Pacífico.

Tras el maremoto en el océano Índico, la iniciativa de crear la red centroamericana parece haberse reactivado, señaló Pullinger. En el Caribe, a su vez, funcionarios de la Agencia Caribeña de Respuesta a Emergencias y Desastres anunciaron que podrían instalar también una red de alertas para tsunamis.

Eduardo Camacho, director del instituto de Geociencias del Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá, advirtió que de producirse ahora un sismo en las cercanías de las costas centroamericanas con las consiguientes olas gigantescas, ”muy poco podríamos hacer para evitar una desgracia de gran magnitud”.

En el caso de un maremoto, los gobiernos podrían recibir un aviso algo tardío del Sistema de Alarma de Tsunami del Pacífico, pero no podrían aplicar ningún plan de evacuación, pues simplemente no lo tienen, dijo Camacho a IPS.

Casi todos los países con costas en el océano Pacífico tienen instalados equipos de detección de movimientos del fondo marino y la mayoría está conectado al Sistema de Alarma. Empero, sólo los de Chile, Nicaragua y Costa Rica se consideran de alta precisión y efectivos cuando se trata de disparar las alarmas.

Para el director del Servicio Geológico de El Salvador, la instalación y homologación de equipos de medición de sismos en el mar, es una tarea pendiente sobre todo en América Central. Sin embargo, no es la más difícil de conseguir, indicó.

”En lo técnico podemos movernos más o menos rápido, pero en lo que aún nos falta mucho y en algunos casos ni se ha empezado es en trazar planes de educación sobre maremotos para las poblaciones costeras y en sistemas de alarmas y evacuaciones rápidas”, expresó el experto.

 
 

COLOMBIA INVIERTE 100 MIL MILLONES PARA AUMENTAR GUARDABOSQUES Y FAMILIAS EN ACCIÓN

 

Bogotá, 20/02/2004 (Ecoestrategia).- El alto consejero presidencial para la Acción Social, Luis Alfonso Hoyos, anunció que en 2005 el Gobierno Nacional de Colombia invertirá cerca de 100 mil millones de pesos (unos 33 millones de euros) adicionales para ampliar la cobertura de los programas Familias Guardabosques y Familias en Acción.

El funcionario garantizó para este año el incremento de 9 mil nuevas Familias Guardabosques, para completar 30 mil familias comprometidas con la erradicación de cultivos ilícitos y con la recuperación de los bosques afectados por la siembra de coca y amapola. Este número aumentará a 34 mil 452 familias, si se toma en cuenta la reciente firma de más de 15.430 nuevos contratos colectivos en los departamentos de Magdalena, Norte de Santander, Boyacá, Huila, Caquetá, Cauca, Arauca, Antioquia, Nariño, Putumayo, Guaviare y Córdoba.

En esta ocasión, el departamento del Huila registró el mayor número de familias comprometidas con la erradicación de cultivos ilícitos en los municipios de San Agustín, Saladoblanco, Oporapa, La Plata, Íquira, Nátaga, Santa María y Teruel. En total 4.701 familias firmaron los contratos colectivos.