Recordando la famosa
frase pronunciada en 1995 por Ismael Serageldin,
en ese entonces vicepresidente del Banco Mundial,
cuando aseguraba que “Si las guerras de
este siglo fueron por el petróleo, las
del siglo XXI serán por el agua”,
se inicia el libro “Las guerras del agua”
escrito por la famosa ecofeminista india Vandana
Shiva.
Las guerras del agua describe el sinnúmero
de conflictos que se desarrolla en nuestro planeta
por el control de las fuentes de agua potable.
Desde los enfrentamientos militares, como el del
Medio Oriente entre Israel y sus vecinos árabes
por el dominio del río Jordán y
las fuentes de agua subterránea de Cisjordania,
hasta el choque entre las comunidades y los gobiernos
debido a la construcción de las grandes
represas, como en el caso reciente de la India.
¿Cómo el cambio climático
está afectando el abasteciendo de agua?,
de qué manera se produce el fenómeno
de los “desplazados del agua” (grupos
humanos forzados a emigrar en busca del preciado
líquido), y cuáles son los intereses
comerciales de las grandes corporaciones en el
proceso de la privatización del agua, son
algunos de los otros temas retratados en este
documento que en todo momento señala como
los afectados por estos conflictos son, siempre,
los más pobres y desfavorecidos.
Vandana Shiva habla desde las páginas
de este libro con conocimiento de causa. Licenciada
en física nuclear, en un país que
posee armas atómicas, decidió pronto
alinearse con la defensa de la naturaleza y los
derechos de las comunidades ancestrales. Hoy en
día dirige el Instituto del Tercer Mundo,
una organización internacional que le ha
plantado cara a las multinacionales agrícolas
decididas a impulsar la manipulación genética
de las semillas para la agricultura.
Esta discípula no confesa de Gandhi predica
y aplica. En la ciudad india de Navdanya ha creado
una cooperativa agrícola de mujeres, a
la cual también se han sumado muchos hombres.
En ella se promueve una producción acorde
con las leyes de la naturaleza y la cultura tradicional
campesina que “no obedece a los dictados
de la economía de mercado”.
La gran conclusión, demostrada, de este
libro es que no debemos dejarnos engañar
por algunos conflictos que se nos presentan como
guerras étnicas o religiosas, y que el
fondo son enfrentamientos por el dominio del agua
para consumo humano: un recurso escaso y necesario.
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