| Nos encontramos ante
un texto escrito por el biólogo granadino
Manuel Peinado, director de la Cátedra de
Medio Ambiente de la Universidad de Alcalá,
en el cual se hace un análisis muy crítico
del llamado fracking (o fracturación hidráulica),
una nueva tecnología de perforación
horizontal que permite alcanzar yacimientos de petróleo
y gas hasta ahora inaccesibles, aumentando (y abaratando)
la producción de combustibles fósiles
en el mundo.
Peinado argumenta en su escrito que “oponerse
al fracking es la postura más razonable”
por motivos ambientales y económicos, ya
que “por más que se enmascaren los
procedimientos con evaluaciones de impacto y las
correspondientes medidas ambientales correctoras
o compensatorias, es un atentado ecológico”.
El autor defiende la línea de usar de
manera más inteligente las reservas de
crudo que quedan en el planeta, dejando de estimular
el consumo desmesurado para reconducir la economía
hacia la senda de una sociedad pos-carbono, sujeta
a la disponibilidad energética que pueden
suministrar las energías renovables.
Entre los impactos negativos, señalados
por los opositores de esta técnica originaria
de los Estados Unidos de América, se encuentran
la disminución de la disponibilidad de
agua y la contaminación de este recurso,
ya que la explotación de un solo pozo mediante
el fracking requiere una inyección de entre
9 y 29 millones de litros de agua, al tiempo que
se utilizan 750 tipos de productos químicos
diferentes que pueden filtrarse a través
del subsuelo y contaminar los acuíferos.
Por otra parte se advierte de la posibilidad
de provocar sismos antropogénicos, es decir,
terremotos ocasionados por la desestabilización
de las fallas geológicas debido al agua
residual que queda en ellas. Ya se han registrado
varios de ellos en Estados Unidos, de entre 3
y 5,7 grados, con epicentro en los pozos petrolíferos
que han sido fracturados hidráulicamente.
También la salud humana puede verse amenazada
por el fracking, tal como lo asegura la ONG Alianza
Mexicana contra el Fracking, indicando que el
25% de las sustancias utilizadas en las distintas
mezclas de perforación pueden causar cáncer
y mutaciones, el 37% afectan al sistema endocrino,
el 40% provocan alergias y el 50% dañan
el sistema nervioso.
Y desde el punto de vista económico tampoco
el fracking está resultando un “gran
negocio”, ya que la caída de los
precios mundiales del petróleo ha llevado
a la mitad de las empresas estadounidenses dedicadas
a este tipo de extracción de hidrocarburos
al borde de la bancarrota, al no poder mantener
su solvencia, y frenando el boom de esta actividad
que se inició en el año 2009.
Por todo anterior, el autor no puede dejar de
hacer una comparación entre el frackingy
y la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos creada
por las hipotecas subprime. “El recurso,
llámese suelo o combustible, crea a su
alrededor todo un universo de activos financieros
que pasan de mano en mano generando beneficios
hasta que alguien hace explotar la burbuja”,
concluye Manuel Peinado.
Libro disponible en:
http://www.casadellibro.com/libro-el-fracking-vaya-timo/9788492422722/2314129
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