| Río
de Janeiro, (IPS).- Muchos pescadores de la inmensa isla
de Marajó, al norte de Brasil, pasaban hambre en
los lluviosos meses de "aguas grandes" (la primera
mitad del año), cuando desaparecen los peces. Pero
en los últimos años la recolección
de frutos para la industria de perfumes y cosméticos
les abrió una fuente de ingresos en ese periodo crítico.
Este es un efecto social positivo de la expansión
de esa industria con base en el aprovechamiento sustentable
de la gran biodiversidad del país.
La cosecha de los bosques es transformada en aceites por
Brasmazon, pequeña empresa de Belén, capital
del septentrional estado de Pará, cuya producción
abastece la división de cosméticos de su controladora,
Beraca Sabará, industria química con sede
en Sao Paulo y filiales en otras cuatro ciudades.
Eso refleja la excepcional expansión de la demanda.
La Asociación Brasileña de la Industria de
Higiene Personal, Perfumería y Cosméticos
(Abihpec) registró un crecimiento de 37,1 por ciento
del sector en los últimos cinco años, mientras
la industria en general sólo crecía 2,7 por
ciento, por sucesivas crisis económicas.
En ese periodo la industria de cosméticos duplicó
sus exportaciones, y su balanza comercial pasó de
un déficit de 59,7 millones de dólares en
1999 a un superávit de 80,5 millones en 2003, cuando
las ventas al exterior sumaron 224,3 millones de dólares.
La incorporación de aceites y extractos de origen
autóctono es una ventaja de los cosméticos
brasileños en el mercado internacional, donde no
pueden igualar la tecnología de las mayores firmas,
dijo a Tierramérica el presidente de Abihpec, Joao
Carlos Basilio da Silva.
Además los avances en diseño y buenas prácticas
de producción, con pruebas de seguridad y análisis
microbiológicos, hicieron competitiva esa industria
brasileña, cuya meta para el próximo trienio
es mantener el aumento de sus exportaciones en por lo menos
20 por ciento anual, señaló el empresario.
La industria de cosméticos que aprovecha la biodiversidad
puede hacer económicamente viable la actividad extractora,
y tiene especial importancia educativa, porque destaca ante
el consumidor el valor de la naturaleza y lo estimula a
"ayudar a preservarla", destacó Luis Villares,
gerente de Servicios para Negocios Sustentables de Amigos
de la Tierra/Amazonia Brasileña.
Un ejemplo de "éxito espectacular", según
Villares, es la línea Ekos de la empresa Natura,
de perfumes, champúes y otros productos de belleza
a partir insumos naturales, lanzados desde 2000 y que "estimulan
la conservación".
Natura, creada hace 35 años, ha crecido mucho desde
que lanzó esos productos, exporta a varios países
latinoamericanos y se propone abrir una tienda en París.
La firma busca ser "socialmente justa" con las
comunidades proveedoras, reconociendo el valor del conocimiento
tradicional y pagando precios justos por la materia prima.
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