| Puerto
López (Colombia), 19/10/2006 (IPS).- El
sol genera energía, la caña de azúcar,
la yuca, la palma africana, la remolacha y la papa la almacenan
y los colombianos están decididos a transformar la
fuerza concentrada en esas plantas en biocombustibles.
Lo hacen para enfrentar la creciente disminución
de las reservas petroleras del país y ocupar un lugar
importante en la elaboración de los llamados combustibles
limpios en América Latina, donde Brasil, con el alcohol
carburante, es pionero y principal productor mundial.
El gobierno colombiano admitió este mes que la producción
del crudo disminuyó en un 0,5 por ciento en el primer
trimestre del año, debido, entre otras cosas, a que
comenzó a secarse uno de los principales pozos en
explotación, el nororiental complejo de Cusiana-Cupiagua,
que produjo 116.000 barriles en junio, 16.000 menos que
en enero.
Reconoció también que fueron tapados y abandonados
20 de los 38 pozos exploratorios existentes por escasez
de petróleo, pese a que la inversión extranjera
en el sector pasa por uno de sus mejores momentos.
La fiebre nacional por los biocombustibles, por tanto,
se fortaleció, aunque ya había empezado después
de que el presidente Álvaro Uribe anunció
el 7 de agosto, cuando inició su segundo mandato
consecutivo, que esa producción sería una
de sus prioridades hasta 2010.
Para cosechar el sol, Colombia, el segundo país
más rico en biodiversidad del mundo después
de Brasil, según el Ministerio de Medio Ambiente,
desarrolla una serie de proyectos que involucran la caña
de azúcar, la yuca, la palma africana y la remolacha.
Además estudia otros planes relacionados con la
papa y la higuerilla (ricino), dijo a IPS Leonidas Tobón,
director del Instituto de desarrollo tecnológico
del Ministerio de Agricultura.
"La producción de biocombustibles es lo más
importante que puede suceder en esta década en Colombia,
pues se están dinamizando cultivos que antes no eran
industrialmente importantes como la caña de azúcar
y la yuca", apuntó.
Señaló, además, que "también
ha permitido activar la región del Valle del Cauca
(en el occidente del país), eminentemente azucarera,
donde hoy cinco ingenios producen un millón de litros
diarios de etanol".
La euforia de los biocombustibles opacó las denuncias
sobre la amenaza que representan para el ambiente los monocultivos,
aunque en defensa de esas críticas se afirma que
se están haciendo grandes esfuerzos para montar sistemas
de rotación de plantíos, que permitirían
frenar una posible deforestación.
Pero, el gran "descubrimiento" nacional en biocombustibles
es, sin duda, la yuca, considerada como el pariente más
pobre de los cultivos básicos y cuya importancia
agroindustrial era hasta hace poco tiempo prácticamente
nula en Colombia, pese a producirse en todas las regiones.
Este tubérculo es hoy la segunda fuente de producción
de alcohol carburante en el país.
La primera planta que producirá este año
20.000 litros diarios de combustible de yuca la levanta
la firma privada Petrotesting, que también explota
gas, petróleo y carbón, a dos horas de distancia
en automóvil desde Puerto López, en el central
departamento de Meta.
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