| Santiago
de Cali, Colombia. (WWF).- El pasado mes de septiembre,
la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó
por voto unánime la resolución HR 4654, reautorizando
la Ley de Conservación de Bosques Tropicales (TFCA)
de 1998 para otros tres años. Durante ese período
la ley autoriza apropiaciones presupuestales de 75 millones
de dólares.
Desde 1998, la TFCA ha financiado actividades
de conservación en más de 20,720 kilómetros
cuadrados de bosque en países en desarrollo y ha
cancelado millones de dólares en deuda.
Colombia es uno de los países latinoamericanos
que se ha beneficiado de esta ley pues el pasado mes de
abril el gobierno colombiano firmó un Canje de Deuda
por Naturaleza con el gobierno de Estados Unidos por un
valor superior a US$10 millones que financiarán acciones
de conservación en bosques del Caribe, los Andes
y los Llanos, durante 12 años.
Conservación Internacional (CI),
The Nature Conservancy, el Fondo Mundial para la Naturaleza
(WWF), la organización conservacionista global y
la Sociedad para Conservación de la Vida Silvestre
(WCS, por su sigla en inglés) elogiaron a la Cámara
de Representantes por reautorizar el proyecto de ley, y
en especial, a los congresistas estadounidenses Rob Portman
(representante del Partido Republicano del Estado de Ohio)
y Tom Lantos (representante del Partido Demócrata
del Estado de California) por sus esfuerzos para asegurar
que la legislación continúe siendo eficiente
en la protección de los bosques tropicales del mundo.
Desde su promulgación, la Ley de
Conservación de Bosques Tropicales ha sido una valiosa
herramienta para lograr resultados importantes de conservación
en algunas de las regiones con mayor biodiversidad del mundo,
mientras alivian, simultáneamente, la carga de deuda
externa de los países en desarrollo. Los cientos
de millones de dólares-incluyendo más de $5
millones de donantes privados- que han sido canalizados
hacia la conservación como resultado de esta ley,
han servido para mejorar la protección de millones
de hectáreas de bosque tropicales, desde Filipinas
hasta el Perú.
Por ejemplo, en Colombia, por medio del reciente
canje de deuda se invertirá en 1,793,115 hectáreas
de los Andes, cubriendo los Parques Nacionales Naturales
de Tinigua y Sumapaz, y en el Santuario de Fauna y Flora
Guanentá; también se incluyen los corredores
de conservación Bosque de Roble de Guanentá,
Bosque de Roble Yariguies – Quinchas y Sumapaz –
Tininguas. En el Caribe, las acciones se concentrarán
en los Parques Nacionales Naturales Sierra Nevada de Santa
Marta y Tayrona, en la Vía Parque Isla de Salamanca
y en los Santuarios de Fauna y Flora de la Ciénaga
Grande de Santa Marta y de Los Flamencos, con un área
total de 1,352,020 hectáreas. En los Llanos se cubrirá
un total de 1,444,870 hectáreas correspondientes
al Parque Nacional Natural Tuparro y su zona de amortiguamiento.
Este parque fue declarado Monumento Nacional y Reserva de
la Biosfera por la UNESCO.
Los fondos generados por la ley se invierten
en actividades de conservación, tales como el establecimiento,
restauración, protección y mantenimiento de
parques, áreas protegidas y reservas; el desarrollo
e implementación de sistemas científicamente
sólidos de manejo de los recursos naturales, incluyendo
prácticas de manejo de la tierra y de ecosistemas;
programas de capacitación para fortalecer las capacidades
científicas, técnicas y gerenciales de individuos
y organizaciones que participan en los esfuerzos de conservación;
y restauración, protección o uso sostenible
de diversas especies de animales y plantas.
De la misma manera, estos fondos se destinan
a investigación e identificación de usos medicinales
de especies de plantas que se encuentran en los bosques
tropicales para tratar enfermedades humanas, dolencias y
aspectos alarmantes relacionados con la salud; y el desarrollo
y apoyo de las formas de sustento de individuos que habitan
en los bosques tropicales o cerca de los mismos, de una
manera compatible con la protección de dichos bosques.
“La reautorización de la TFCA
asegura la conservación de los bosques tropicales
amenazados en muchos más países en todo el
mundo y abre las puertas para que los países en desarrollo
y sus gobiernos cuenten con herramientas para aliviar su
deuda con Estados Unidos, al tiempo que invierten en favor
de sus áreas protegidas”, dijo Mary Lou Higgins,
representante para Colombia de WWF.
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