| Ciudad
de México, 26/11/2004, (Tierramérica).-
América Latina es campeona en el mercado de carbono:
negocia ya unos 210,6 millones de dólares en el marco
del Protocolo de Kyoto, cuya entrada en vigor en febrero
de 2005 reanimó el alicaído combate contra
el recalentamiento global.
La región presentó unos 46
proyectos en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio
(MDL) del tratado, que podrían reducir unos 55 millones
de toneladas equivalentes de dióxido de carbono (CO2),
el principal gas invernadero, derivado de la quema de combustibles
fósiles.
El récord sitúa a la región
al frente, sólo después de Asia, de los esfuerzos
en el mundo en desarrollo por reducir las emisiones de estos
gases, responsables del cambio climático global.
Los críticos se preguntan, sin embargo,
si la estrategia latinoamericana fomentará las energías
más limpias y renovables en la región o se
limitará a la venta de créditos baratos de
carbono al mejor postor del Norte industrializado.
El MDL es uno de los tres mecanismos flexibles
del Protocolo de Kyoto (1997), diseñados para ayudar
a los países industrializados a cumplir con la meta
para 2012 de reducir sus emisiones 5,2 por ciento respecto
de los niveles de 1990.
El mecanismo, que comenzó a instrumentarse aún
sin el tratado vigente, permite a compañías
del Norte invertir en proyectos de reducción de emisiones
en países en desarrollo.
A través de créditos de carbono, las empresas
pueden contabilizar como propias esas reducciones en sus
países de origen o comerciarlas en los mercados de
emisiones.
Es el caso de la firma franco-alemana Vallourec and Mannesman
(V&M), que planea construir en Brasil una planta termoeléctrica
con base en derivados del carbón vegetal, producto
de la reforestación.
La central generará electricidad para la planta
siderúrgica que la propia V&M tiene en Barreiro,
en el sudoriental estado de Minas Gerais, y permitirá
reducir 1,15 millones de toneladas equivalentes de CO2 en
21 años. La empresa acreditará como suya esa
reducción.
La principal motivación de la empresa “no
fue ambiental, sino eliminar los riesgos de la interrupción
del suministro de electricidad, que son terribles para los
altos hornos siderúrgicos”, admitió
en diálogo con Tierramérica Eduardo Botelho,
de la Superintendencia de Mantención y Utilidad de
V&M.
V&M, según recuerda María Dalce Ricas,
de la Asociación Minera de Defensa del Ambiente,
provocó graves daños ecológicos en
Minas Gerais, “pero hace unos ocho años mejoró
su gestión ambiental y por eso le damos un voto de
confianza al proyecto (de Barreiro), que es interesante
pues usa residuos como materia prima".
Brasil es el mayor potencial exportador de créditos
de carbono, seguido por Colombia, Panamá, Costa Rica
y Perú, según un estudio de la Comisión
Económica para América Latina. El informe
registró en marzo al menos 46 proyectos MDL en la
región. Pero varios más entraron al proceso
de inscripción durante los últimos meses.
Empresas europeas como V&M son las más entusiastas.
Las españolas Endesa, Unión Fenosa e Iberdrola
anunciaron inversiones por 850 millones de dólares
en proyectos MDL en América Latina.
Pero los créditos de carbono derivados de proyectos
de energía renovable representan solo 10 por ciento
de todos los que se negocian en el marco del MDL, según
la no gubernamental CDMWatch, con sede en Bali, Indonesia.
Y esta es la crítica más recurrente de los
verdes: hasta ahora, los gobiernos y corporaciones del Norte
usan el MDL para proyectos que generan grandes volúmenes
de créditos de carbono baratos, a través de
gases como el metano y los hidrofluorocarbonos (en especial
el HFC-23), que les permiten cumplir rápida y cómodamente
las metas de Kyoto.
Estos son los gases preferidos en el mercado de carbono,
que intercambió 64 millones de toneladas métricas
equivalentes de CO2 durante el primer semestre de 2004.
El gobierno de Japón, el de Holanda y el Banco Mundial
son los principales compradores.
El MDL, aducen los activistas, simplemente cambia el lugar
donde se registran las reducciones de gases, sin mayores
beneficios ambientales o sociales para los países
huéspedes y no permiten promover cambios en el uso
y producción energética.
En Colombia, la inversión social fue una exigencia
para desarrollar la central eólica de Jeripachi,
en la Guajira, el primer proyecto MDL en el país,
de otros 15 en planeación.
El proyecto, que permitirá la reducción de
emisiones por 3.2 millones de dólares, es parte del
Fondo de Carbono y Desarrollo Comunitario del Banco Mundial
e incluye la modernización de infraestructura escolar
y sanitaria en beneficio de la vecina etnia wayuú.
“Cuando se trata de territorios indígenas los
miembros de dichos pueblos deben poder participar como socios”
en proyectos MDL, dijo a Tierramérica Wilder Guerra,
de ascendencia wayuú y director del centro académico
Observatorio del Caribe.
Pero hay quienes califican este tipo de inversión
como un paliativo menor y abogan por un MDL exclusivo para
energías renovables. Algo, sin embargo, poco probable
“pues estamos en una etapa de transición donde
también usamos energías fósiles más
limpias”, dijo a Tierramérica Carlos Loret
de Mora, presidente de la Comisión Nacional del Ambiente,
CONAM, de Perú, otro de los pioneros con 19 proyectos
MDL y una inversión de 935 millones de dólares.
El primero de diciembre Perú firmará su primera
venta de créditos de carbono a Holanda, a través
del proyecto hidroeléctrico Poechos, en la septentrional
ciudad de Piura, que sustituirá plantas térmicas
con base en diesel y carbón, y reducirá 30
mil 229 toneladas equivalentes de CO2 al año. Se
exigió que la empresa operadora dote de electricidad
a la comunidad vecina, entre otros beneficios.
También la española Endesa, con operaciones
en Argentina, Perú, Chile y Colombia, colocará
en el mercado europeo los créditos provenientes de
la proyectada hidroeléctrica de Callahuanca, a 16
kilómetros de Lima, que reducirá 460 mil toneladas
de CO2. “Callahuanca se realizará a pesar de
la incertidumbre que existe todavía respecto del
futuro precio de la tonelada de CO2, lo que implica un riesgo.
Pero ha primado el interés de obtener experiencia
en el MDL”, dijo Wilfredo Jara, gerente de Medio Ambiente
y Desarrollo Sostenible de la filial de Endesa en Chile.
Los precios de la tonelada de CO2 se cotizan ahora entre
3,5 y 7 dólares, un precio muy bajo aún. Y
los costos de transacción llegan a 200 mil dólares
por proyecto, lo que no deja espacio para pequeños
emprendimientos.
“En Argentina, los costos y la complejidad de presentar
un proyecto MDL han inhibido la participación de
las pequeñas y medianas empresas”, dijo a Tierramérica
Victoria Beláustegui, de la unidad de producción
limpia del Ministerio de Salud de ese país. Tampoco
hay mayor interés en México que, pese al tamaño
de su economía, ha inscrito apenas cuatro proyectos
vinculados a la hidroelectricidad.
La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto el año
próximo podría catapultar el Mecanismo de
Desarrollo Limpio, pero su vida útil puede ser muy
corta. Los COMPROMISOS del tratado sólo abarcan hasta
2012 y, aunque el próximo año se abren nuevas
negociaciones climáticas, lo que se acuerde más
allá de Kyoto es incierto.
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