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de Chile, 18/12/2009, (Agencias).- En caso de no
existir un acuerdo internacional para mitigar los efectos
del cambio climático, el coste para América
Latina y el Caribe podría equivaler hasta 137% del
Producto Interior Bruto (PIB) regional actual para 2100,
señaló el informe de la Comisión Económica
para América Latina (CEPAL) La economía del
cambio climático en América Latina y el Caribe.
Síntesis 2009.
El estudio, que identifica los impactos económicos
del cambio climático en la región, fue presentado
durante un evento paralelo a la XV Conferencia de las Partes
en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
el Cambio Climático (conocida como COP 15), que se
realizó en Copenhague (Dinamarca).
El informe proyecta que, sin acciones internacionales de
mitigación, la región podría sufrir
para fines del siglo pérdidas importantes en el sector
agrícola y en la biodiversidad, fuertes presiones
sobre la infraestructura y aumento en la intensidad de eventos
extremos, que se acumularían hasta representar cifras
importantes del PIB actual.
Las estimaciones se basan en cálculos de 15 países:
Argentina, Belice, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador,
El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua,
Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay.
El informe fue elaborado por la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe, con la colaboración
de los gobiernos de Alemania, Dinamarca, España y
Reino Unido, así como la Unión Europea, el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Mecanismo Mundial
de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha
contra la Desertificación y una amplia red de instituciones
académicas y de investigación.
Aunque es la segunda región mundial que menos emite
gases de efecto invernadero detrás de África,
América Latina y el Caribe está sufriendo
los efectos del calentamiento global más que ninguna
otra, según el informe. De ahí la urgencia
de que la región cuente con apoyo tecnológico
y financiero de los países desarrollados en sus esfuerzos
de adaptación y mitigación del fenómeno.
Para 2100 se calcula que en Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay
y Perú las tierras degradadas oscilarían entre
el 22% y 62% del territorio. También disminuirá
la disponibilidad de agua, sobre todo en América
del Sur.
Asimismo, el alza del nivel del mar provocaría desplazamiento
de poblaciones y se perderían tierras por inundaciones
permanentes. Los pequeños Estados insulares del Caribe
se verán muy afectados. Podrían desaparecer
los manglares en las costas bajas (en Brasil, Colombia,
Ecuador, Guayana Francesa y Guyana) y estarían seriamente
amenazadas zonas costeras del Río de la Plata (Argentina
y Uruguay).
También se prevé que un aumento global de
la temperatura de 3 grados centígrados provocaría
una caída en las precipitaciones sobre la Amazonia,
causando un sustancial deterioro de las selvas que poseen
la biodiversidad más grande del planeta.
La variabilidad climática y los eventos extremos
harían que hacia 2100 el coste de los desastres climáticos
pasase de un promedio anual para el período 2000-2008
de casi 6.000 millones de euros a un máximo posible
de 17.500 millones.
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