| Bogotá,
11/02/2005 (Por Yadira Ferrer–IPS).- El Ministerio
de Minas y Energía colombiano tiene listos estudios
de impacto ambiental para cuatro trayectos posibles de un
polémico proyecto de interconexión eléctrica
entre Colombia y Panamá, en una zona altamente estratégica
por su rica diversidad biológica.
Ambientalistas temen que esa obra sea negativa para la
selva del Darién, que incluye en la parte panameña
la mayor área protegida de América Central,
aunque aún no se ha decidido si pasará por
esa zona o más al norte, hacia el colombiano golfo
de Urabá, comunicado con el mar Caribe.
Dos de los posibles trayectos de la obra de interconexión
eléctrica son terrestres, y otros dos combinan tramos
terrestres y submarinos. La conexión recorrería
de 500 a 600 kilómetros, con costes aproximados de
172 a 221 millones de dólares.
Así se uniría la subestación Cerromatoso,
en el norteño departamento colombiano de Córdoba,
con la subestación Panamá II, lo que permitiría
transportar 300 megavatios de Colombia a Panamá y
200 en sentido contrario. Según el ministro de Minas
colombiano Luis Mejía, el objetivo es que la línea
de interconexión esté construida en 2008.
Hugo Ortega, de la no gubernamental Fundación Darién,
que trabaja desde hace 12 años en la zona, dijo que
las comunidades locales no han sido consultadas, como manda
hacerlo la Constitución colombiana para la preparación
de proyectos de desarrollo en sus territorios. "Los
pobladores locales siempre somos los últimos en enterarnos,
y nos preguntamos cómo harían estos cuatro
estudios de impacto ambiental sin que aquí nos diéramos
por enterados" dijo Ortega a Tierramérica.
Para la Fundación, cualquier proyecto de interconexión
eléctrica pasaría por la selva del Darién,
una eco-región fronteriza que ha sido foco de tensión
por la incursión de grupos armados guerrilleros colombianos
y que cobija al Parque Nacional Darién, el mayor
de América Central.
Creado el 1980 para preservar la rica diversidad biológica
de la zona, el parque tiene 597 mil hectáreas. La
Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lo reconoció en
1983 como patrimonio de la humanidad y reserva de la biosfera.
La zona del Darién se extiende desde el Canal de
Panamá hacia el este, y continúa por la costa
colombiana sobre el océano Pacífico y el norte
de Ecuador. También llega hasta las estribaciones
de los Andes Occidentales en Colombia y Ecuador, con alturas
desde el nivel del mar hasta cuatro mil metros, e incluye
ecosistemas que abarcan desde el bosque húmedo tropical
de tierras bajas hasta páramos andinos.
Entre los tipos de cobertura dominante también están
manglares, matorrales, pastizales húmedos, humedales
y bosques aluviales, montanos y secos. Sus habitantes pertenecen
a tres diferentes grupos étnicos: los pueblos indígenas
emberá-wounaan y kuna, que habitan en Panamá
y Colombia, los afrodescendientes y los inmigrantes de otras
regiones. Varias especies amenazadas o en peligro de extinción
viven en la selva de Darién, entre ellas el águila
harpía (Harpia harpyja), el arisco tapir (Tapirus
bairdii) y el puma (Felis concolor).
Uno de los cuatro trayectos para la obra de interconexión
eléctrica debe ser escogido antes de que termine
el primer semestre de este año. Después, Colombia
y Panamá deberán incorporar el proyecto en
sus planes de desarrollo energético, comenzar el
trámite de las respectivas licencias de impacto ambiental,
y finalmente abrir la licitación para la construcción,
según explicó a Tierramérica una fuente
gubernamental que pidió reserva de su nombre.
Según el funcionario, el diagnóstico ambiental
de alternativas realizado por la estatal Interconexión
Eléctrica Sociedad Anónima (ISA) de Colombia
y su homóloga panameña Empresa de Transmisión
Eléctrica Sociedad Anónima (ETESA) sugiere
los cuatro itinerarios teniendo en cuenta aspectos ambientales
y normas vigentes en cada país.
ISA y ETESA presentaron en agosto de 2004 actualizaciones
de los estudios eléctricos y energéticos,
y según éstas la interconexión entre
los dos países "es técnicamente viable”.
Los estudios consideraron las características y funcionamiento
de los mercados centroamericano y andino, y en opinión
del Ministerio de Minas "permitieron establecer de
forma preliminar que la obra podría generar beneficios
gracias los ahorros en costos de operación".
Marcelo Antinori, jefe de infraestructura para Centroamérica
del Banco Interamericano de Desarrollo, confirmó
en septiembre que ese organismo podría apoyar el
proyecto de interconexión eléctrica si los
países interesados lo solicitan.
El 6 de noviembre, el director ejecutivo de la panameña
Asociación Nacional para la Conservación de
la Naturaleza, Líder Sucre, protestó por otro
proyecto de interconexión entre Colombia y Panamá
a través del Darién: el de la construcción
de un tramo de 96 kilómetros de la Carretera Panamericana,
que busca unir Alaska con la Patagonia.
Sucre aseguró que esa obra tendrá un impacto
negativo para la flora y fauna de la oriental provincia
panameña de Darién, porque agravará
la colonización desordenada, la tala indiscriminada
y los incendios intencionales para desplazar la frontera
agrícola.
Pero el canciller panameño Samuel Lewis Navarro
declaró a la prensa en noviembre que Panamá
“no aceptará la construcción de una
carretera en el Darién si tiene un impacto negativo
en el ambiente y la población”. |