| Madrid,
22/4/2016, (Ecoestrategia).- La organización
ecologista Greenpeace presentó recientemente el informe
titulado “Hacer negocio con el Amazonas”, en
el que denuncia la nueva amenaza a la que se enfrenta la
región Amazónica: la construcción de
grandes presas hidroeléctricas cuya realización
conlleva la destrucción de ríos y enormes
zonas de selva, así como la inundación de
territorios indígenas, lo que provoca el desplazamiento
de comunidades enteras y grandes repercusiones sociales.
Además muestra cómo las grandes empresas
implicadas están asumiendo graves riesgos financieros
y de reputación por su participación en este
tipo de proyectos.
La presentación se realizó de manera simultánea
con una acción de protesta de activistas de Greenpeace
en la sede de Siemens en Munich, Alemania. Los ecologistas
han pedido a esta gran compañía tecnológica
que declare públicamente su desvinculación
de la construcción de la megapresa de São
Luiz do Tapajos, que contaría con un un muro de 7,6
km de largo y se situaría en el Río Tapajós,
un afluente del Amazonas.
De llevarse a cabo, este proyecto no solo inundará
enormes extensiones de selva y destruirá la dinámica
del río, sino que amenazará la supervivencia
de 12.000 indígenas del pueblo Mundurukú,
que han vivido en la región desde hace siglos.
Por su parte, Miguel Ángel Soto, portavoz de la
campaña de Bosques de Greenpeace España, denunció
que “empresas española como Mapfre e Iberdrola
ya están enfangadas en la conflictividad social y
ambiental de estos proyectos, junto con proveedores de equipos
como Siemens, Voith, General Electric o Andritz, mientras
que otras compañías como la eléctrica
italiana ENEL han comunicado públicamente su desvinculación
en nuevos proyectos de este tipo”.
“Iberdrola presume de ser una empresa verde, con
compromisos en materia de sostenibilidad y lucha contra
el cambio climático. Su código ético
obliga a respetar los derechos de las minorías étnicas
y de los pueblos indígenas en los lugares en los
que desarrollen su actividad. Pero en Brasil Iberdrola tiene
un doble rasero, una doble moral, un discurso claramente
hipócrita”, señaló Soto.
Otra empresa española involucrada en el negocio
hidroeléctrico en la Amazonia es Mapfre, que en Brasil
está asociada al Banco do Brasil, entidad financiera
cuya participación mayoritaria es el Gobierno de
Brasil. Como en el caso de Iberdrola, BB-Mapfre ha estado
involucrada en el polémico proyecto de Belo Monte,
pero una vez obtenido el contrato para asegurar el 30% del
riesgo de esta megapresa, reaseguró la operación
en otras compañías de seguros.
Ambas empresas españolas están involucradas
en el complejo hidroeléctrico de Belo Monte, en el
río Xingu, que es el un ejemplo de cómo este
tipo de proyectos además de generar desplazamientos
de las comunidades y pueblos indígenas conllevan
la destrucción de los ecosistemas frágiles.
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