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Estrasburgo, 24/1/2012, (Ecoestrategia).- En
un informe aprobado recientemente por el Parlamento Europeo
(PE), los eurodiputados alertan de que cada año
se desperdician en la Unión Europea (UE) 89 millones
de toneladas de alimentos en buen estado, lo que equivale
a 179 kilos por persona y supone hasta el cincuenta por
ciento de la producción anual de alimentos en la
región.
“Los residuos alimentarios alcanzarán en
2020 las 126 millones de toneladas (un aumento del 40
%) a menos que se tomen más medidas preventivas”,
advierte el texto de la eurocámara.
Reducir el desperdicio de alimentos no sólo contribuiría
a paliar el hambre en el mundo, sino que “comportaría
un uso más eficiente de las tierras y una mejor
gestión de los recursos hídricos, tendría
consecuencias beneficiosas en todo el sector agrícola
a escala mundial y contribuiría de forma importante
a la lucha contra la malnutrición en el mundo en
desarrollo” y haría disminuir la producción
de gas metano y dióxido de carbono, aseguraron
los europarlamentarios.
Los eurodiputados manifiestaron su preocupación
por el hecho de que todos los días se tire una
cantidad considerable de alimentos en perfecto estado.
Por ello, pidieron a la Comisión Europea (CE) que
tome medidas prácticas para reducir a la mitad
el desperdicio de alimentos de aquí a 2025. El
informe también sugiere establecer objetivos específicos
para los Estados miembros de prevención de los
residuos alimentarios.
Los diputados opinan que todos los países de la
UE deberían permitir que los comerciantes reduzcan
el precio de los alimentos frescos por debajo del coste
de producción cuando estén próximos
a la fecha límite para la venta, con el fin de
reducir la cantidad de alimentos no vendidos que se tiran.
Educación del consumidor
Para
enfrentar este problema, los diputados proponen introducir
cursos de educación sobre alimentos en todos los
niveles de enseñanza, incluida la secundaria.
El Parlamento Europeo reclama una estrategia coordinada
que combine medidas a escala europea y nacional, incluyendo
campañas de concienciación e información,
ya que “el 18% de los ciudadanos europeos no comprende
la frase Consúmase preferentemente antes del...”.
Por ello, se pide a la Comisión y a los Estados
miembros “que aclaren el sentido de las indicaciones
de fechas en las etiquetas de los alimentos (Consúmase
preferentemente antes del, Fecha límite, Fecha
de caducidad) con objeto de reducir la incertidumbre sobre
la comestibilidad de los alimentos y de facilitar al público
información precisa”.
Los expertos consideran que el etiquetado con doble fecha
(fecha límite para la venta y fecha límite
de consumo) también puede ayudar a reducir el desperdicio
de comida.
También piden los legisladores europeos que se
optimice el tamaño de los envases y que se fomenten
“programas de redistribución de alimentos
a los ciudadanos sin poder adquisitivo”, así
como que se adopten medidas “que permitan la aplicación
de descuentos a los productos próximos a caducar”.
La Eurocámara también pide al Consejo y
a la Comisión que proclamen 2014 Año Europeo
contra el Desperdicio de Alimentos, “lo que sería
un importante instrumento de información y promoción
para sensibilizar a los ciudadanos europeos y llamar la
atención de los Gobiernos nacionales sobre este
importante tema”.
En Europa también se pasa hambre
En
la UE viven actualmente 79 millones de personas por debajo
del umbral de la pobreza. Además, 925 millones
de personas en el mundo entero corren riesgo de desnutrición.
El informe del PE pide reorientar los programas de distribución
de alimentos entre las personas más desfavorecidas
de la UE, de suministro de leche a escolares y de fomento
del consumo de fruta en la escuela, con el objetivo de
evitar el desperdicio de alimentos.
Por otra parte, los diputados aplaudieron las iniciativas
ya adoptadas en varios Estados miembros para recuperar,
a escala local, los productos no vendidos y redistribuirlos
a los ciudadanos más necesitados. En esta misma
línea, solicita a la Comisión que se dé
prioridad en la adjudicación de contratos públicos
a las empresas que distribuyan gratuitamente los productos
no vendidos entre los ciudadanos pobres.
Por otra parte, la optimización de los envases
puede desempeñar un papel importante en la reducción
del despilfarro de alimentos. Los diputados respaldan
la diversificación del tamaño de los envases
para ayudar a los consumidores a adquirir cantidades adecuadas.
En este sentido, la industria agroalimentaria debe analizar
las ventajas de ofrecer más productos a granel
y de tener más en cuenta los hogares unipersonales.
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