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Madrid, 6/5/2013, (Ecoestrategia).-
La organización ecologista Greenpeace ha presentado
el informe “Empleo a bordo. Análisis del
empleo en el sector pesquero español y su impacto
socioeconómico”, un completo estudio que
analiza el empleo en el sector pesquero en las últimas
décadas, y que mide y valora la contribución
económica y, sobre todo, social de la pesca. Así
mismo, por primera vez se presentan datos diferenciados
entre el empleo del sector artesanal y del industrial.
El informe, presentado a bordo del barco Arctic Sunrise,
que se encuentra por estos días en Barcelona, demuestra
que la sostenibilidad ambiental, la económica y
la social están fuertemente interconectadas y evolucionan
de forma paralela, lo que ha provocado que la nefasta
política pesquera europea, cuyo modelo aún
defiende el Gobierno español, se haya traducido
en la pérdida de miles de empleos en el sector
(52.000 empleos netos desde 1992) y en el agotamiento
de los caladeros.
Según Greenpeace, la Política Pesquera
Común, que actualmente se encuentra en proceso
de revisión en Bruselas, ha potenciado durante
años a los grandes buques industriales con una
gran capacidad de captura y de destrucción, en
perjuicio de la flota artesanal, mucho más respetuosa
con el medio ambiente y que ofrece empleos más
estables e inclusivos.
Por este motivo, los “Guerreros del Arco Iris”,
exigieron a los políticos europeos en general y
a los españoles en particular que apuesten por
una política pesquera que tenga a los pescadores
en su epicentro, lo que no solo repercutiría positivamente
en el empleo, sino también en la salud de los océanos.
El director ejecutivo de Greenpeace España, Mario
Rodríguez, señaló que “los
resultados demuestran que la actual política pesquera
ha puesto en una grave situación de vulnerabilidad
a numerosas comunidades locales”.
“El Gobierno español no valora la importancia
económica y social además de medioambiental
de la pesca sostenible en un momento en el que los océanos
no pueden soportar el ritmo actual de pesca”, afirmó
Rodríguez.
La pesca industrial desplaza a la artesanal
Según
el Código de conducta para la pesca responsable
de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura (FAO), se podría definir la pesca
sostenible como “aquélla que puede mantenerse
de forma indefinida sin comprometer la viabilidad de la
población de la especie objetivo y sin ejercer
un impacto negativo sobre otras especies dentro del ecosistema,
incluidas las personas”.
En el citado documento de la FAO se señala también
que la sostenibilidad puede tener otros componentes como
el social, el económico o el de cohesión
territorial.
Sin embargo, Greenpeace señaló que en los
últimos 20 años, la pesca española
ha destruido 52.000 empleos netos, por lo que el empleo
en el sector ha disminuido un 60% con respecto al año
1992. El estado de explotación de los stocks pesqueros
afecta directamente a las personas que viven de ellos.
La capacidad pesquera de las embarcaciones de menor tamaño
que se dedican a la pesca artesanal se ha reducido un
34% con respecto a 1995, mientras que la capacidad de
la flota industrial de mayor tamaño ha aumentado
un 70%.
La pesca artesanal tiene gran importancia en el ámbito
rural, ya que el 82,7% de los trabajadores de este sector
y sus familias (en torno a 22.000 personas) residen en
municipios pequeños. Más del 94% de las
mujeres que trabajan en la pesca extractiva lo hacen en
el sector artesanal, así como el 74% de los jóvenes
y el 63% de los mayores de 55 años.
En los últimos cinco años, el ritmo de
destrucción de empleo en la pesca no artesanal
española duplicó al de la artesanal (-21,3%
y -12,5% respectivamente). El empleo en la pesca artesanal
es más estable. El 74,1% de los trabajadores de
la pesca no artesanal tiene una vinculación laboral
estable con el sector. En la pesca artesanal este porcentaje
se eleva hasta el 81,8% (Debido al alto peso del empleo
por cuenta propia).
“Es evidente que la pesca artesanal sostenible
no solo es más sostenible en términos ambientales
sino también sociales”, subrayó Celia
Ojeda responsable de océanos de Greenpeace. “Greenpeace
demanda al ministro de Agricultura y pesca, Arias Cañete,
que apueste en Europa por un reforma radical de las pesquerías
y dejar de defender un modelo insostenible. Arias Cañete
debe defender la pesca sostenible porque es el futuro”,
concluyó Ojeda.
En el año 1966 se alcanzó el nivel máximo
de capturas, 1.455.000 toneladas, una cifra que comenzó
a descender hasta que en el año 2010 se situó
por debajo del millón de toneladas. La evolución
del empleo es muy similar, y disminuye al igual que las
capturas.
El informe completo puede leerse en:
http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana
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