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Madrid, 29/7/2010, (Ecoestrategia).-
La organización ecologista Greenpeace ha presentado
en estos días la décima edición de
su informe Destrucción a Toda Costa, donde se analizan
y recopilan los datos sobre la situación del litoral
español durante la última década
y se propone una hoja de ruta “para proteger la
poca costa que queda en buen estado”.
Tras años vigilando el litoral español,
la agrupación ambientalista destaca que el urbanismo
salvaje, la construcción de infraestructuras y
la contaminación han destruido en las últimas
dos décadas en la costa española la superficie
equivalente a ocho campos de fútbol al día.
Asimismo, denuncia el acoso a los escasos espacios vírgenes
que quedan y exige su protección.
Greenpeace se declara testigo durante los últimos
diez años de la burbuja inmobiliaria y de las connivencias
de las distintas administraciones públicas para
ir depredando el territorio costero. Desde 1987 a 2005
se destruyeron un total 50.504 hectáreas de suelo
natural en los dos primeros kilómetros de franja
costera (este dato no incluye el archipiélago canario);
7,7 hectáreas de costa degradadas cada día
para crear urbanizaciones, suelo industrial y comercial.
“Todos somos conscientes de que la agresión
a la costa ha sido imparable los últimos años.
Pero lo más grave es que esta tendencia continúa
y los políticos se afanan en acabar con la única
normativa que defiende el litoral. Lo que hay que demoler
es El Algarrobico y no la Ley de Costas y vamos a seguir
luchando para que esto no pase”, declaró
Juan López de Uralde, director saliente de Greenpeace
en España.
“Es lamentable que por intereses partidistas se
promuevan rebajas a la Ley de Costas que pretenden legalizar
los desmanes que se han permitido durante todos estos
años”, recalcó Uralde.
Urbanismo salvaje
Los
“guerreros del arco iris” aseguran que si
en el primer informe de la organización en 2001
se definía el futuro del litoral español
como “negro”, ni la previsión más
pesimista podía pronosticar lo que iba a pasar
en la década que ha transcurrido. A día
de hoy, en algunas zonas como Málaga o Alicante
más del 75% de los terrenos colindantes al mar
son urbanos o urbanizables.
Entre 1990 y 2000 la población española
aumentó un 5%, mientras la urbanización
lo hacía un 25,4%. Este fenómeno imparable
en la última década se ha extendido hacia
los últimos rincones bien conservados del litoral:
la Región de Murcia, Almería, Huelva, Rias
Baixas o la costa cantábrica.
En 2005 ya estaba urbanizado el 34% del primer kilómetro
del litoral mediterráneo. Tan sólo un año
después, en 2006, se duplicó el número
de viviendas previstas en la costa: 1.479.000 nuevas casas.
En 2008 España necesitaba algo más de 300.000
viviendas anuales, pero entre 2003-2007 se construyó
el triple, tanto en la costa como en el interior.
En 2007, el año del apogeo de la burbuja inmobiliaria,
Greenpeace denunció que los ayuntamientos del litoral
proyectaban la construcción de cerca de tres millones
de nuevas viviendas.
El informe también señala que existen numerosos
ejemplos de puertos, como los de Granadilla (Tenerife)
o el exterior de A Coruña, que aún careciendo
de viabilidad técnica, ambiental y económica
se han proyectado gracias a los fondos de subvención
europeos y a los grandes negocios especulativos diseñados
por las autoridades portuarias.
Asimismo, el crecimiento mal planificado ha tenido también
su efecto en la contaminación de las aguas. Esta
década ha estado marcada por las denuncias y sanciones
de la Unión Europea por el incumplimiento sistemático
de la legislación comunitaria en materia de vertidos,
depuración y calidad de las aguas.
Aunque en 2003 España fue condenada por el Tribunal
Europeo por incumplimiento de las normas de calidad de
aguas de baño, todavía en 2010 se enfrenta
de nuevo a la sanción de la Comisión Europea
ante el mismo tribunal por incumplir reiteradamente la
normativa sobre depuración de aguas.
Análisis por Comunidades Autónomas
El
estudio Destrucción a Toda Costa destaca que Andalucía,
con el 59% de su costa ya urbanizada, es una de las comunidades
autónomas que más han maltratado su litoral
en la última década. De hecho, en 2007 en
pleno pico de la locura urbanística, el ladrillo
consumía en Andalucía una media de 12,81
hectáreas al día, de las que 9,23 correspondían
a provincias costeras.
Durante estos años Greenpeace ha señalado
a Andalucía como una de las comunidades autónomas
que más ha maltratado a su litoral en la última
década y las cifras no dejan lugar a dudas. Algunos
ejemplos: en 2003 sólo un 25% del litoral de Málaga
estaba libre de edificaciones y en 2004 se proponían
en el litoral granadino 60.000 nuevas viviendas. El resultado
en Huelva es alarmante, el incremento de superficie artificial
en la franja del litoral ha sido del 113% entre 1987 y
2005.
Por su parte, Asturias ocupa el tercer puesto en el ránking
de cambio de uso del suelo en los últimos 20 años.
En dos décadas el incremento de superficie artificial
fue del 50,5%, es decir, se dobló la superficie
no natural de la costa.
En Cantabria en 2008 ya se habían rellenado con
hormigón y desecado el 50% de los estuarios y zonas
intermareales de la costa cántabra. Mientras tanto,
en Cataluña tan solo el 11% de su litoral no protegido
está libre de edificaciones.
En cuanto a la Comunidad Valenciana, Greenpeace subraya
que es la comunidad costera que más ha destruido
su litoral esta década. En 2004 cada kilómetro
cuadrado de esta comunidad recibió una media de
288 toneladas de cemento. Un año después,
el 33% del primer kilómetro de costa estaba urbanizado.
Y en 2008 existía un puerto deportivo cada 11 kilómetros
de costa.
En lo que respecta a Euskadi, más de la mitad
de la población vasca se concentra en la costa,
a pesar de que ésta constituye sólo el 12%
del territorio. Además, en este litoral se acumula
el 12% de las industrias químicas más contaminantes
de todo el Estado.
Sobre Galicia llama la atención que en la última
década en esta comunidad se ha recalificado más
suelo que en toda su historia. Paralelamente, en la Región
de Murcia, entre 1990 y 2000, su población aumentó
un 14,9, mientras que su crecimiento urbanístico
se elevaba hasta el 52,6%.
Finalmente, las Islas Baleares es la región que
más territorio ha ocupado en esta década:
el 41,4%. En el archipiélago canario a pesar que
únicamente el 40% de su extensión es urbanizable,
tan sólo en cinco años (entre 1997 y 2002)
la superficie urbana creció un 54%.
En el informe diversos testigos de la destrucción
costera, actores, cantantes, periodistas, pescadores o
abogados dan en primera persona palabra a la destrucción.
Rosa Regás, Manuel Rivas, Miguel Delibes de Castro
o el ex director General de Costas Fernando Marín
son algunas de las firmas que aparecen en el informe.
Además, como apoyo al texto, Greenpeace ha recopilado
un archivo de postales históricas de la costa que
han vuelto a ser retratadas, exactamente en el mismo punto,
años después.
Toda la información está disponible en:
http://www.greenpeace.org/espana/news/100715
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