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Naciones Unidas, 12/2/2010, (Ecoestrategia).-
Los países deben aprovechar la tensión generada
por la crisis financiera mundial, así como las
preocupaciones por el cambio climático y los precios
de los alimentos, para reorientar sus esfuerzos hacia
un crecimiento “limpio”, según recomienda
un nuevo informe de la Conferencia de la ONU para el Comercio
y el Desarrollo (UNCTAD), en el que se explica que esos
avances son posibles y viables con la tecnología
existente, a condición de que se apliquen la estrategia
y los incentivos adecuados.
En la publicación de la UNCTAD Trade and Environment
Review 2009/2010 (Revista de Comercio y Medio Ambiente),
se afirma que la actual situación desmiente el
criterio tradicional de que las crisis económicas
son ocasiones para apretarse el cinturón y reducir
los costes. La urgencia de la crisis da a los gobiernos
de las naciones más pobres del mundo la oportunidad
de reorientar sus recursos hacia un crecimiento que sea
más eficiente desde el punto de vista económico,
más inocuo para el medio ambiente, más equitativo
en lo social y con mejores perspectivas a largo plazo.
El informe TER 09/10 sostiene que en muchos países
de renta baja y países menos adelantados pueden
lograrse grandes mejoras de la eficiencia energética
"a un costo neto negativo". Por ejemplo, pueden
utilizarse tecnologías de construcción eficientes
que utilizan materiales locales y que en muchos casos
permiten reducir los costos de calefacción y costos
conexos.
Asimismo, el estudio indica también que pueden
lograrse enormes avances en lo que se refiere a la mejora
de la eficiencia energética, la aplicación
de métodos agrícolas sostenibles y el fomento
de la utilización en las zonas rurales de fuentes
de energía renovables “fuera de la red”,
es decir, no conectadas a la red eléctrica.
La UNCTAD considera que si se plantean en forma inteligente,
esas mejoras pueden traducirse en economías que
compensen los costos e incluso generen rápidas
ganancias. Además, asegura el informe, la reorientación
hacia el crecimiento “limpio” debería
crear puestos de trabajo. Sin embargo, para lograr esos
progresos, los gobiernos han de eliminar los obstáculos
de mercado y las políticas que dificultan el flujo
de capital hacia esos sectores que tan buenas perspectivas
ofrecen.
Cambiar el concepto de desarrollo
En
declaraciones a la agencia informativa IPS, el jefe de
la Sección de Comercio y Desarrollo Sostenible
de la UNCTAD, Ulrich Hoffmann, señaló que
la tarea principal para las próximas décadas
será modificar el concepto de desarrollo de manera
que lo primordial sea atender el efecto de los cambios
estructurales y tecnológicos.
Lo que hace falta no es un cambio gradual, sino una especie
de “esfuerzo de tiempos de guerra”, subrayó
Hoffmann. “Los gobiernos tendrán que desempeñarse
como si estuvieran en condiciones de un conflicto bélico”,
explicó.
La cuestión crucial es evitar medidas de respuesta
a las crisis que perpetúen patrones de producción
y de consumo insostenibles desde el punto de vista económico,
social y ambiental “Debe ser algo completamente
diferente a lo que hemos visto en los últimos 20
ó 30 años, insistió. Lo que se requiere
son activas políticas industriales de los gobiernos,
abandonar la especie de pasividad neoliberal y retornar
a políticas industrialistas”, señaló
el alto funcionario de la UNCTAD.
El estudio de la Conferencia de la ONU para el Comercio
y el Desarrollo incursiona en las causas de la crisis
que golpea a los sistemas económico y financiero,
el clima y el acceso a los alimentos. Una de las razones
es el rápido aumento de las desigualdades en el
ingreso, especialmente en los miembros de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), que agrupa a países ricos, y también
en algunas naciones en desarrollo.
En Estados Unidos, a fines de 2007, el salario real promedio
de trabajadores hombres a tiempo completo era inferior
al que percibían a comienzos de la década
de 1970. En la mayor parte de los países de la
OCDE, en las dos últimas décadas, la mayoría
de las ganancias han ido a parar a la porción más
rica de la población.
Otra causa notable ha sido el aumento de los precios
de los productos básicos industriales, que en términos
reales alcanzaron niveles sin precedentes a mediados de
2008. La crecida incluyó a los precios de minerales
y metales, y también a los combustibles, pero no
a los alimentos, señaló la UNCTAD.
Cerrar el casino financiero
El
tercer origen de las crisis ha sido el “casino financiero”.
La falta de regulaciones internacionales ha llevado a
que, en muchos países ricos, sólo 10 por
ciento de los beneficios obtenidos por compañías
dedicadas a la producción hayan sido invertidos
en actividades del mismo tipo. El resto de las ganancias
terminó en los mercados financieros, en búsqueda
de beneficios especulativos.
El estudio cita un dato del Banco de Pagos Internacionales,
institución coordinadora de bancos centrales, que
da cuenta del capital especulativo invertido a fines de
2007, por un total de 600 billones de dólares.
Ese monto equivale a 10 u 11 veces el valor del Producto
Interior Bruto (PIB) mundial, que en 2007 fue estimado
entre 55 y 65 billones de dólares, indicó
la UNCTAD.
En este punto, el estudio propone que los países
en desarrollo avancen en el proceso hacia economías
verdes mediante la creación de “polos de
crecimiento limpio”, como la eficiencia energética.
Según estudios de la Comisión Europea (CE),
un aumento de la eficiencia energética puede traducirse
en economías anuales de hasta 1.000 euros en promedio
para los hogares de la Unión Europea (UE). Los
edificios “verdes” no resultan mucho más
caros de construir que los normales en la mayoría
de los países en desarrollo, pues permiten reducir
las facturas de energía. En muchos casos, por ejemplo,
los materiales utilizados para aislamiento y ventilación
están disponibles localmente.
Se prevé que el crecimiento a nivel mundial de
las actividades relacionadas con la construcción
de edificios eficientes desde el punto de vista energético,
la adaptación de edificios existentes y la fabricación
de los materiales de construcción correspondientes
será de un 6% anual. La mayor parte de los nuevos
empleos del sector se crearán localmente, a menudo
en pequeñas empresas (el sector de la construcción
representa ya del 5 al 10% del total del empleo a nivel
nacional).
Los programas de eficiencia energética ofrecen,
pues, según el informe, perspectivas especialmente
alentadoras para regiones y zonas subdesarrolladas con
altas tasas de desempleo. Los períodos de amortización
de esas inversiones en eficiencia energética serían
por lo general más cortos en los países
en desarrollo que en los países desarrollados,
pues hay más equipo ineficiente que sustituir,
señala el estudio.
También en la agricultura sostenible se perfilan
oportunidades similares, gracias a los métodos
de producción alternativos, las novedades tecnológicas
y el cambio de las preferencias de los consumidores. En
el informe se recomienda que los gobiernos alienten la
utilización de diversas formas de agricultura sostenible,
como el cultivo orgánico, la agricultura sostenible
de pocos insumos externos o la gestión integrada
de plagas, que reduce al mínimo la utilización
de productos químicos.
En ese contexto general, el informe TER 09/10 destaca
que la nueva reorientación hacia políticas
industriales activas requiera posiblemente de un “espacio
de políticas” mayor del que permiten las
actuales normas del sistema multilateral de comercio.
El informe completo puede leerse, en inglés, en:
http://www.unctad.org/en/docs/ditcted20092_en.pdf
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