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No se aprobaba un cultivo genéticamente modificado desde 1998
EUROPA SE ENFRENTA AHORA A UNA “PATATA CALIENTE” TRANSGÉNICA

 
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No se aprobaba un cultivo genéticamente modificado desde 1998
EUROPA SE ENFRENTA AHORA A UNA “PATATA CALIENTE” TRANSGÉNICA


Madrid, 10/3/2010, (Ecoestrategia).- Hasta hace pocos días, el único organismo genéticamente modificado (OMG) cuyo cultivo estaba autorizado en la Unión Europea (UE) era el maíz transgénico MON810, que ni siquiera es cultivado a gran escala, aunque sí estaba permitida la importación de otros varios tipos de maíz y soja transgénicos.

Sin embargo, la nueva Comisión Europea acaba de autorizar un cultivo transgénico, el primero desde 1998, a través de un procedimiento que evitó el debate del Colegio de Comisarios. Se trata de la patata transgénica conocida como Amflora, desarrollada por la compañía agroquímica BASF y que contiene un gen que la hace resistente a determinados antibióticos.

Por esta razón, las organizaciones Amigos de la Tierra, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y Greenpeace en España advirtieron que este cultivo supone un riesgo inaceptable para la salud de las personas, los animales y el medio ambiente.

La propia multinacional que comercializará esta patata, BASF, aseguró en su solicitud de autorización que “no se puede descartar que esta patata sea usada o termine apareciendo en la alimentación”. La experiencia con el cultivo de maíz transgénico confirma que su separación total durante la cosecha, recogida, almacenaje, transporte o procesado, no es totalmente viable.

“Si la soja y el maíz transgénico ya contaminan nuestra comida, aprobar una patata de uso industrial, que se sabe que va a terminar en nuestra alimentación, es de una irresponsabilidad sin precedentes.” afirmó David Sánchez, responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra.

Según los datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), hasta el 20% de los alimentos que contienen estos ingredientes están contaminados por transgénicos, sin que figure en la etiqueta y sin que el consumidor tenga posibilidad de evitarlo. Entre los productos contaminados hay leches y papillas infantiles, galletas, bollería o platos preparados.

Las ONGs no han dudado en denunciar que la presencia en esta patata de genes de resistencia a antibióticos, práctica contra la que han advertido la Agencia Europea del Medicamento o la Organización Mundial de la Salud, hace que la entrada de este producto en nuestra alimentación suponga un grave riesgo sanitario.

Evidencias científicas

Las organizaciones de la sociedad civil aseguran que el ejecutivo europeo no ha podido ocultar las evidencias científicas que cuestionan la seguridad de la patata transgénica. “La nueva Comisión ha tomado esta grave decisión sin un debate con todos los comisarios; el nuevo comisario Dalli, cuya misión es proteger a los consumidores, ha adoptado una de sus primeras decisiones sin considerar ni la opinión pública ni la seguridad con el objetivo de complacer a la mayor empresa química del mundo”, señalan las ONGs.

La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento han advertido de la importancia de los antibióticos afectados por la patata Amflora. La presencia de la patata de BASF en los campos podría aumentar la resistencia de determinadas bacterias a antibióticos imprescindibles en tratamientos contra la tuberculosis.

También se destaca que resulta especialmente llamativo el hecho de que se hayan dado desacuerdos sin precedentes en varias evaluaciones de este tubérculo incluso en la protransgénica Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.

Además, la mayor parte de los países miembros de la UE se han opuesto a la autorización, ante lo que las organizaciones no gubernamentales exigen a los Estados miembros que prohíban el cultivo de esta patata en su territorio.

Los detractores de los transgénicos señalan que “la medicina está cada día más preocupada por la resistencia a antibióticos. En 2001 se adoptó una ley europea que requería que los genes de resistencia a antibióticos que supusieran una amenaza para la salud de las personas y para el medio ambiente fueran retirados paulatinamente hasta 2004. La empresa BASF solicitó la autorización para este cultivo como alimento humano y animal en el año 2005”.

La patata Amflora tiene un mayor contenido en almidón y fue desarrollada para ser usada en procesos industriales, piensos y fertilizantes. Sin embargo, las patatas convencionales no transgénicas disponibles en el mercado tienen casi el mismo contenido en almidón pero sin los genes de resistencia a antibióticos, lo cual, a juicio de los ambientalistas, demuestra que la patata transgénica es “absolutamente innecesaria”.

Proceso controvertido

Por su parte, desde Greenpeace, Juan Felipe Carrasco, responsable de la campaña de transgénicos, declaró que “se trata de un hecho grave” Por tratarse de un organismo modificado genéticamente, que es especialmente peligroso por varios motivos ambientales y sanitarios. Y por las formas en qué ha ocurrido, el proceso político-jurídico de aprobación."

Carrasco añadió que además de los riesgos inherentes a los transgénicos, “este OMG lleva un gen marcador que le confiere resistencia a determinados anitibióticos. Éste, de ser incorporado al genoma de una bacteria patógena del tracto intestinal, podría transferirle esta propiedad, con consecuencias médicas importantes”.

La Organización Mundial de la Salud, la Agencia Europea del Medicamento y el Instituto Pasteur de Francia han pedido que no se comercialicen estos genes. Por otra parte están prohibidos desde enero de 2004 (y BASF solicitó la autorización en 2005).

En cuanto al procedimiento político empleado, se utilizó un atajo administrativo denominado “procedimiento escrito”, que permite al Presidente y a un comisario aprobar algo sin pasar por el conjunto de los comisarios. Y eso que tenían en contra a la mayor parte de los estados (con excepción de España).

España es el único país de la UE cuyo Gobierno tolera el cultivo de maíz transgénico a gran escala. Por ello, las organizaciones de la sociedad civil han convocado una manifestación para el próximo 17 de abril en Madrid contra la política del ministerio del Medio Ambiente, Rural y Marino, dado además, que España fue uno de los únicos países de la UE que apoyó esta patata durante el proceso de autorización.

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