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Naciones Unidas, 29/7/2010, (Ecoestrategia).- La
producción de biodiesel con ricino de América
(cuyo nombre científico es Jatropha curcas L),
un cultivo energético para producir biodiesel,
podría beneficiar a los agricultores pobres, en
particular en las zonas semiáridas y alejadas de
los países en desarrollo, según indicó
un nuevo informe de la Organización de Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola
(FIDA).
Pero este informe también destaca que el ricino
de América sigue siendo, en esencia, una planta
silvestre que necesita mejoramiento urgentemente, y que
no es realista esperar que el ricino de América
sustituya una parte considerable de las importaciones
de petróleo en los países en desarrollo.
“Muchas de las inversiones y decisiones normativas
para el fomento del ricino de América como oleaginosa
se han producido sin una base científica suficiente,
indica el informe. Para realizar el potencial verdadero
de este cultivo es necesario separar lo que es real de
lo que se dice y de las verdades a medias”.
La Jatropha curcas L. se da razonablemente bien en zonas
áridas en suelos degradados de utilidad marginal
para la agricultura. Las raíces de los árboles
del ricino de América, que son bajos, llegan hasta
la humedad en las profundidades del suelo, y las raíces
superficiales ayudan a aglutinarlo y pueden reducir la
erosión.
Diversas ventajas
Las
semillas de ricino de América se pueden convertir
en un biodiesel menos contaminante que el de origen fósil
a fin de ofrecer a las familias rurales pobres un combustible
para producir luz y cocinar. Las tortas de semillas obtenidas
como producto secundario de este proceso pueden tener
valor como fertilizantes y piensos una vez detoxificadas.
A diferencia de otros cultivos biocombustibles importantes,
como el maíz, el ricino de América no se
utiliza como alimento y se puede cultivar en tierras marginales
y degradadas, donde no crecen los cultivos alimentarios.
En 2008 se sembró ricino de América en
unas 900.000 hectáreas en todo el mundo, de las
cuales 760.000 fueron en Asia, 120.000 en África
y 20.000 en América Latina. Se estima que para
2015 habrá cultivos de ricino de América
en 12,8 millones de hectáreas. El país productor
más grande de Asia será Indonesia; en África,
los principales productores serán Ghana y Madagascar,
y Brasil en América Latina.
El informe indica que el ricino de América tiene
el mayor potencial en las zonas áridas y alejadas
donde, debido al elevado precio de insumos como los fertilizantes
y los costos del transporte, no es competitiva la producción
de alimentos. Sin embargo, para obtener cosechas sostenidas
en suelos degradados de las zonas áridas, se requieren
insumos tales como agua y fertilizantes.
La producción de este cultivo permitiría
obtener ingresos en particular a los pequeños agricultores,
a los molinos de oleaginosas subcontratados y a los miembros
de plantaciones comunitarias o a los trabajadores de las
plantaciones privadas que lo producen.
La producción de ricino de América sería
especialmente positiva para las mujeres ya que los molinos
de motor que funcionan con combustible de este cultivo
reducen su tediosa labor.
Sustituir los combustibles tradicionales de biomasa con
estufas para cocinar que funcionan con ricino de América
también es más saludable, porque permite
cocinar en un ambiente sin humo y las mujeres no tienen
que gastar tiempo en la recolección de leña.
Un uso menor de leña además reduce la presión
sobre los recursos forestales.
Falta mucho por desarrollar
“El
ricino de América más adelante se convertiría
en un cultivo muy productivo y podría obtenerse
en suelos degradados o salinos en zonas de poca lluvia,
se indica en el informe de la FAO y el FIDA. Sus productos
secundarios podrían valorizarse como fertilizantes,
piensos para el ganado o como materia básica para
la obtención de biogás, y su aceite podría
encontrar otros mercados, por ejemplo para la producción
de jabones, plaguicidas y medicamentos, además
de que este cultivo puede contribuir a invertir la degradación
de las tierras”.
Pero el estudio de la FAO y el FIDA también hace
hincapié en que debido al poco mejoramiento de
que ha sido objeto esta planta, la productividad de sus
semillas, la calidad de su aceite y su contenido oleaginoso
son muy variables. La mayor parte del ricino de América
que se cultiva hoy en día es tóxico, lo
que no permite que las tortas de semillas se utilicen
como piensos para el ganado, lo que además puede
representar un peligro para la salud humana.
También se debería apoyar la investigación
para obtener variedades mejores y no tóxicas de
ricino de América, semillas de calidad y prácticas
agronómicas mejoradas, incluida la agricultura
de conservación y el manejo integrado de plagas
y de los nutrientes, se indica en el informe.
El informe completo (en inglés) puede consultarse
en: http://www.fao.org/docrep/012/i1219e/i1219e.pdf
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