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Naciones Unidas, 3/7/2008, (Ecoestrategia).-
La degradación del suelo está aumentando
en muchas partes del mundo, según un nuevo estudio
que recoge datos de un período de 20 años
y hecho público por la Organización de Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Definida como el declive a largo plazo en la función
y la productividad de un ecosistema, la degradación
del suelo está aumentando en severidad y extensión
en muchas partes del mundo, con más del 20 por
ciento de las tierras agrícolas afectadas, el 30
por ciento de los bosques y el 10 por ciento de los pastizales.
Cerca de 1 500 millones de personas, un cuarto de la
población mundial, dependen directamente de suelos
afectados hoy en día por procesos de degradación.
Las consecuencias de este fenómeno incluyen una
disminución de la productividad agrícola,
la migración, la inseguridad alimentara, los daños
a recursos y ecosistemas básicos, y la pérdida
de biodiversidad debido a cambios en los hábitat
tanto a nivel de las especies como a nivel genético.
La situación empeora
“La
degradación del suelo tiene también importantes
implicaciones para la mitigación y la adaptación
al cambio climático, ya que la pérdida de
biomasa y de materia orgánica del suelo desprende
carbono a la atmósfera y afecta a la calidad del
suelo y a su capacidad de mantener el agua y los nutrientes”,
señaló Parviz Koohafkan, responsable de
la División de Tierras y Aguas de la FAO.
Los datos del estudio indican que a pesar de la determinación
de los 193 países que han ratificado de la Convención
de Naciones Unidas para combatir la desertización
de 1994, la degradación del suelo está empeorando
en vez de mejorar.
Cerca del 22 por ciento de las tierras sujetas a degradación
se encuentran en zonas muy áridas o zonas subhúmedas
secas, mientras que el 78 por ciento está en regiones
húmedas. El estudio desvela que la principal causa
de la degradación del suelo es la mala gestión
de la tierra.
En comparación con evaluaciones previas, el presente
estudio desvela que la degradación del suelo ha
afectado a nuevas zonas desde 1991, mientras que algunas
áreas muy degradadas históricamente se encuentran
ahora estables tras haber sido abandonadas o explotadas
con un bajo nivel de productividad.
Los datos sobre la degradación del suelo a nivel
mundial son parte de un informe presentado por la FAO,
el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) e Información Mundial del Suelo (ISRIC).
El estudio se denomina Evaluación de la Degradación
del Suelo en Zonas áridas (LADA, por sus siglas
en inglés), y cuenta con financiación del
Global Environment Facility.
No todas las noticias son malas
Sin
embargo, no todas las noticias no son tan malas. El estudio
ha identificado una serie de lugares en donde el suelo
se utiliza de forma sostenible (19 por ciento de las tierras
agrícolas), o se está alcanzando mayor calidad
y productividad (10 por ciento de los bosques y el 19%
de los pastizales).
Muchos de los avances en tierras agrícolas están
asociados con el riego, aunque también hay ejemplos
de mejoras en tierras agrícolas de secano y los
pastizales en las praderas de las Grandes Llanuras en
Norteamérica y en India occidental. Algunas de
las ganancias corresponden al incremento de la cubierta
forestal, ya sea a través de plantación
de bosques, en especial en Europa y Norteamérica,
y algunos proyectos de bonificación de tierras,
como sucede en el norte de China.
No obstante, algunas de las iniciativas positivas se
basan en la invasión por bosques y matorrales de
zonas de pastos y tierras agrícolas, lo que por
regla general no se considera una mejora del suelo.
El estudio demuestra que la degradación del suelo
continúa siendo un asunto prioritario que requiere
atención renovada por parte de los individuos,
las comunidades y los gobiernos.
Un resumen del informe, en inglés, puede consultarse
aquí.
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