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Naciones Unidas, 6/5/2016, (Ecoestrategia).-
El último Informe Mundial de las Naciones Unidas
sobre el desarrollo de los recursos hídricos en
el mundo, presentado bajo el título de “Agua
y empleo”, revela que la mitad de los 1.500 millones
de trabajadores del planeta están empleados en
ocho de los sectores más dependientes del agua.
Asimismo se calcula que tres de cada cuatro empleos en
el mundo dependen en mayor o menor medida del agua.
La edición 2016 de este informe de la ONU advierte
también que la escasez de agua potable y los problemas
de acceso a ella y al saneamiento pueden por lo tanto
limitar el crecimiento económico y la creación
de empleo en los próximos decenios.
“El agua y el empleo están intrínsecamente
relacionados a varios niveles, económico, ambiental
o social. Esta edición del Informe Mundial del
Agua abre perspectivas nuevas, puesto que muestra la relación
que existe entre agua y empleo de una manera inédita”,
declaró Irina Bokova, directora general de la Organización
de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura (UNESCO).
Por su parte, el director general de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) y presidente de ONU-Agua,
Guy Ryde, señaló que “este análisis
pone de relieve que el agua es empleo: para garantizar
una gestión segura de este recurso se precisan
trabajadores y, al mismo tiempo, el agua genera actividad
y mejora las condiciones laborales”.
“Si queremos que la Agenda 2030 tenga éxito
y construir juntos un futuro sostenible, debemos lograr
que el empleo en el sector del agua sea decente y que
el agua, de la que todos dependemos, sea un recurso seguro”,
añadió Ryde.
Desde su extracción hasta su retorno a la naturaleza,
pasando por su uso, el agua es un factor clave en la creación
de empleo y en la transición hacia una economía
verde.
“Evaluar la relación entre el agua, el crecimiento
económico y el empleo es un desafío”,
reconocen los autores del Informe, que subrayan la falta
de datos al respecto, en particular para evaluar hasta
qué grado dependen del agua diferentes tipos de
empleos. Con todo, diversos estudios muestran una correlación
positiva entre la inversión en el sector del agua
y el crecimiento económico.
En Estados Unidos, por ejemplo, se calcula que cada millón
de dólares (unos 874.000 euros) invertido en infraestructuras
tradicionales de abastecimiento de agua y saneamiento
genera entre 10 y 20 puestos de trabajo. Además,
la oficina de análisis económico del Departamento
de Comercio estadounidense indica que cada empleo creado
en el sector del agua y el tratamiento de aguas servidas
crea 3,68 empleos indirectos en la economía nacional.
Otro estudio realizado en América Latina apunta
que invertir 1.000 millones de dólares (874 mil
millones de euros) en el desarrollo del abastecimiento
de agua y el saneamiento se traduciría en la creación
de 100.000 empleos.
La amenaza de la escasez
La
ya creciente demanda de agua dulce aumenta cada vez más
debido al cambio climático. El índice de
extracción de aguas subterráneas ha aumentado
un 1% anual desde los años 80. La población
mundial aumentará en un 33% entre 2011 y 2050,
pasando de 7.000 a 9.000 millones de personas y la demanda
de alimentos aumentará en un 70% en el mismo periodo.
Además, el quinto informe de evaluación
del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático (GIEC) calcula que, por cada grado de
aumento de temperatura, un 7% de la población mundial
tendrá que hacer frente a un descenso del 20% en
los recursos renovables de agua.
Esta escasez anunciada hará necesario explotar
fuentes de agua no convencionales, como agua de lluvia
o aguas residuales recicladas o agua procedente de la
escorrentía urbana. El uso de estas fuentes alternativas
de agua podría generar empleos nuevos relacionados
con la investigación y el desarrollo tecnológico.
También podrían surgir nuevas oportunidades
laborales en ámbitos como la previsión,
la evaluación de riesgos o la interpretación
de la imaginería satelital.
En total, casi un 1% de la mano de obra de los países
desarrollados y en desarrollo trabaja actualmente en el
sector del agua, que incluye la gestión de este
recurso, la construcción y mantenimiento de sus
infraestructuras, el abastecimiento y el saneamiento.
Sin duda alguna, la transición hacia una economía
más verde, en la cual el agua desempeña
un papel central, también tendría como consecuencia
la creación de empleo. Según la Agencia
Internacional de Energía Renovable, en 2014 había
7,7 millones de personas empleadas en el sector de las
renovables en el mundo.
Más información en: http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002441/244103s.pdf
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